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Mario “Pato” García está desaparecido en Caleta Olivia desde el 8 de diciembre del año pasado. El hombre es de tez morena, contextura delgada y cabello castaño oscuro, tiene una cicatriz quirúrgica en el abdomen y espalda, y otra cicatriz de quemadura en el brazo derecho. Su familia tiene muchas sospechas.

El próximo jueves se cumple un mes desde la última vez que vieron al hombre de 50 años vestido con una remera negra con tres rayas blancas, jean oscuro y zapatillas marrón. Dos testigos dijeron haberlo visto subiendo a una camioneta y caminando por la avenida Lisandro de la Torre en dirección a El Gorosito. Su hermana, Giselle, publicó una carta reclamando por su hermano.

“Seguimos sin noticias de mi hermano y como familia sentimos la necesidad urgente de hablar y romper el silencio”, esta es la declaración que encabeza el reclamo de los hermanos de García. El ciudadano había denunciado públicamente irregularidades en la Comisaría Tercera y hace años había estado detenido por darle una golpiza a una mujer en situación de robo.

La familia fue categórica al afirmar: “Mi hermano no desapareció. A mi hermano lo desaparecieron“. A partir de esta convicción, denunciaron una serie de omisiones graves por parte de las autoridades policiales desde el momento mismo en que se tomó conocimiento de la ausencia de García, fallas que, según ellos, han costado tiempo vital para la búsqueda.

Entre las principales críticas se encuentra la falta de preservación adecuada de la vivienda, la cual debía considerarse un lugar clave para la investigación. Además, los hermanos señalaron que no se activó de manera inmediata la búsqueda con canes especializados, una herramienta que consideraron básica en las primeras horas de cualquier caso de estas características.

Otro punto central de la denuncia es la gestión de las pruebas audiovisuales. La familia lamentó que las cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas en la zona, “no fueron revisadas ni analizadas a tiempo”, impidiendo así reconstruir los movimientos y los últimos momentos en que se tuvo contacto con García.

En cuanto a los rastrillajes, la familia denunció una falta de despliegue acorde a la gravedad. “Solo se realizaron dos rastrillajes, de entre 2 y 5 horas cada uno, sin continuidad ni un despliegue real acorde a la gravedad de lo que estamos viviendo. No hubo un plan sostenido, ni una búsqueda exhaustiva, ni la urgencia que el caso exige”.

Ante este panorama, los allegados enfatizaron que “Todas estas omisiones no son detalles menores. Cuando no se preserva un lugar, no se buscan pruebas, no se utilizan todos los recursos disponibles y se deja pasar el tiempo, no estamos frente a una simple desaparición. Estamos frente a un escenario mucho más grave“. Por ello, lo dicen con dolor, pero con claridad: “a mi hermano lo desaparecieron”.

La misiva concluyó con un ruego directo a la sociedad y a las autoridades. “No pedimos privilegios”, aseguraron, sino que “Pedimos humanidad. Pedimos compromiso. Pedimos que se investigue de verdad. Pedimos rastrillajes intensivos, continuos y reales. Pedimos que se haga todo lo que corresponde antes de que el silencio y la impunidad se vuelvan definitivos”.

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