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Un dramático operativo movilizó a múltiples fuerzas de seguridad y emergencia en el barrio 62 Viviendas -subbarrio del Rotary XXIII- de la localidad Caleta Olivia durante la madrugada del lunes 23 de febrero del corriente año. Un llamado al 911 por una presunta usurpación en la calle Entre Ríos escaló rápidamente a una situación de alto riesgo. Todo ocurrió frente a menores.

El diario La Opinión Austral conoció a través de fuentes consultadas de la Policía de Santa Cruz que una mujer de 35 años de edad se atrincheró en una vivienda, provocando daños y amenazando con quitarse la vida, lo que forzó la activación del personal de Operaciones Especiales y derivó a un amplio despliegue logístico. Los vecinos salieron de sus casas al ver el despliegue policial.

El hecho se conoció a las 07:20 horas de la mañana del lunes, cuando la Comisaría Quinta recibió una alerta radial a través del sistema SAE 911, solicitando presencia policial en la casa número 50 del barrio 62 Viviendas, debido a una denuncia por presunta usurpación de una propiedad.

Al llegar al lugar, el personal policial comisionado -que se encontraban cumpliendo turno en la dependencia- y los móviles del Comando de Patrullas escucharon un fuerte ruido, similar a un estallido o explosión, proveniente del interior de la vivienda contigua, la casa número 56.

Al verificar la fuente del sonido, los efectivos constataron que en el interior se encontraba una mujer de 35 años, quien no solo estaba provocando daños materiales en la propiedad, sino que también manifestaba que atentaría contra su propia vida si la Policía se acercaba a ella.

La situación se tornó crítica e imposible de manejar mediante diálogo simple, ya que la mujer se encontraba en un estado de alteración extrema y se negaba a cualquier intento de comunicación pacífica. La complejidad del escenario se vio agravada por el hecho de que la vivienda cuenta con un único ingreso, lo que limitaba las opciones de intervención segura para las fuerzas del orden.

Ante el riesgo inminente de suicidio y la posible presencia de menores —ya que se averiguó que se encontraba junto a sus hijos, de quienes se desconocen otros datos—, las autoridades activaron de inmediato el protocolo de intervención para situaciones complejas.

En este sentido, se solicitó la intervención del personal de Operaciones Especiales a través del 911, sumándose al operativo el personal de Fuerzas Especiales, la Unidad de BomberosTránsito Municipal y efectivos de distintas dependencias policiales. Asimismo, se requirió la presencia de un móvil sanitario para atender a la mujer y a los menores en caso de ser necesario.

Las fuerzas de seguridad trabajaron coordinadamente para intentar resolver la crisis de manera pacífica y asegurar la integridad de todos los involucrados, especialmente los menores presentes. Este tipo de incidentes, que combinan usurpación, daños y amenazas contra la vida, requieren una respuesta multisectorial y altamente especializada para garantizar un desenlace sin víctimas.

EN ESTA NOTA ATRUNCHERADA Usurpación

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