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La decisión de la Justicia de Chubut de declarar al caballo René como un “ser sintiente y sujeto de derecho no humano” marca un antes y un después en la provincia y abre una discusión jurídica, ética y cultural que hasta hace pocos años parecía impensada. Detrás de la resolución se encuentra el trabajo de la Agencia de Delitos Ambientales y Maltrato Animal y, particularmente, de la fiscal de Esquel Cecilia Bagnato, quien impulsó el planteo que finalmente fue aceptado por el juez interviniente.

Aunque existen antecedentes similares en otras jurisdicciones del país, se trata del primer caso en Chubut en el que un animal vivo es reconocido judicialmente como sujeto de derecho, desplazando la mirada tradicional que lo ubica exclusivamente dentro de la categoría de propiedad privada.

“Lo más importante y lo más relevante es poder dejar de tratar al animal como si fuera una cosa”, afirmó Bagnato en exclusivo a La Opinión Austral, al analizar el alcance de la resolución. La fiscal explicó que el Código Civil todavía considera a los animales como bienes susceptibles de apropiación, una definición que, según sostuvo, resulta cada vez más difícil de sostener frente a los avances científicos y a la evolución de la jurisprudencia.

“Pensamos que el Código Civil establece que los animales son cosas. El artículo 227 dice que son objetos de apropiación. Es como que yo, con un animal o con algo que es de mi propiedad, podría hacer lo que quiero”, señaló. Sin embargo, aclaró que desde hace años existen estudios y declaraciones internacionales que reconocen la capacidad de numerosos animales para sentir dolor, miedo, alegría, tristeza y bienestar.

Entre esos antecedentes mencionó la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia y otros instrumentos internacionales que concluyeron que diversas especies poseen sistemas nerviosos capaces de generar experiencias conscientes. “Ya está dicho que los animales son seres sintientes. Pero jurídicamente siguen siendo cosas y pretenden ser tratados como cosas”, remarcó.

Un fallo que reconoce derechos

La resolución obtenida por la Fiscalía no implica equiparar a los animales con las personas, pero sí reconocerles derechos básicos vinculados a su bienestar y protección. “Esta declaración permite hacer valer sus derechos, que son el bienestar, ser tratados con respeto, tener condiciones dignas de vida, lugares adecuados y todas aquellas cuestiones que garanticen su integridad”, explicó la fiscal.

Bagnato recordó además que la legislación argentina ya reconoce implícitamente esa condición al castigar los actos de crueldad y maltrato animal.

“Nosotros tenemos una ley muy vieja, la 14.346, que protege a los animales contra el maltrato y los actos de crueldad. Si hablamos de crueldad o maltrato es porque estamos reconociendo que esos seres sienten. Mal podría protegerse contra la crueldad algo que no siente”, argumentó.
Para la representante del Ministerio Público Fiscal, el fallo no sólo resuelve una situación puntual, sino que también sienta bases para futuras decisiones judiciales y eventuales reformas legislativas.

“Cuantas más declaraciones de éste tipo existan, más posibilidades habrá de que se modifiquen las leyes. Los abogados solemos decir que las leyes van detrás de las necesidades de la sociedad, y este es un claro ejemplo”, expresó.

René se encontaba en mal estado.

Caso que conmocionó a Gualjaina

La historia de René comenzó con una denuncia presentada por personal municipal de Gualjaina. Según la investigación, el caballo permaneció durante aproximadamente dos meses sin los cuidados mínimos necesarios para sobrevivir. “Era un caballo que llevaba más o menos dos meses sin atención. Creo que una sola vez le habían dado de comer. El caballo es mucho más frágil que un perro callejero, porque si no tiene pasto o agua se va debilitando hasta morir”, relató Bagnato. La intervención policial y veterinaria permitió constatar un cuadro alarmante.

“Se realizó un informe veterinario que confirmó que estaba en muy mal estado, con una delgadez extrema. Prácticamente no se movía por la debilidad que tenía”, recordó la fiscal.
Frente a esa situación, la Fiscalía dispuso el rescate inmediato del animal. Con la colaboración de la Policía Montada fue trasladado a Esquel y posteriormente entregado en guarda a una familia que asumió su cuidado.

“Hoy está recuperándose. Mejoró muchísimo su peso, está en un lugar lleno de pasto y con una familia que le da cariño, cuidado y respeto. Va a permanecer allí bajo control judicial mientras se define su situación definitiva”, explicó.

Defensa y derecho de propiedad

Durante la audiencia, la defensa del hombre que tenía a René bajo su cuidado sostuvo que el caballo era una propiedad privada y que existía documentación que acreditaba su adquisición. “La defensa planteó que esto era una cosa y que era propiedad del señor, que existía un contrato de compraventa y que allí terminaba la discusión”, relató Bagnato.

Sin embargo, la Fiscalía sostuvo que el derecho de propiedad no puede utilizarse para justificar situaciones de abandono o sufrimiento animal. El acusado argumentó que atravesaba dificultades económicas, problemas de sequía y falta de agua. También aseguró que no contaba con recursos para trasladarse hasta el lugar donde se encontraba el caballo.

“Lo cierto es que fue advertido más de una vez por personal municipal sobre la urgencia de asistir al animal. Si no podía hacerse cargo, podía entregarlo a otra persona o pedir ayuda. Pero lo dejó ahí y el caballo se estaba muriendo”, señaló la fiscal.

¿Dueños o tutores?

Uno de los aspectos más interesantes del debate tiene que ver con la forma en que la sociedad se relaciona con los animales. Para Bagnato, reconocerlos como sujetos de derecho obliga también a revisar conceptos arraigados durante décadas. “Nosotros solemos hablar de tutores más que de dueños. Si decimos que los animales no son cosas, entonces también debemos repensar la idea de propiedad sobre ellos”, sostuvo.

No obstante, aclaró que incluso si se mantiene la figura de la propiedad, eso no elimina las responsabilidades de quienes tienen animales bajo su cuidado. “Lo importante es que cualquier persona que tenga un animal sepa que está frente a un ser sintiente y sujeto de derecho. Y esos derechos deben respetarse y garantizarse”, afirmó.

Respecto de las consecuencias penales que podría afrontar el responsable del abandono, la fiscal reconoció que la legislación vigente establece sanciones relativamente leves. “La ley tiene penas bajas, de pocos meses de prisión. No son sanciones severas y muchas veces no implican cumplimiento efectivo. Pero eso no significa que deje de ser un delito”, indicó.

En paralelo, recordó que existen proyectos legislativos para endurecer las penas por maltrato animal y adecuar la normativa a los nuevos criterios que se vienen consolidando en los tribunales. “Esperamos que con el tiempo las penas se agraven y que haya una mayor conciencia social. Mientras tanto, seguimos trabajando también desde la justicia restaurativa para que las personas comprendan qué significa cuidar y respetar a los animales”, explicó.

Para Cecilia Bagnato, el caso René representa mucho más que el rescate de un caballo abandonado. Se trata de un precedente que interpela a toda la sociedad sobre la forma en que se relaciona con otras especies y sobre la necesidad de avanzar hacia un modelo donde el bienestar animal deje de depender exclusivamente de la voluntad de sus propietarios. “Es un camino largo, pero creemos que de a poco vamos reconociendo a los animales como seres que sienten y otorgándoles el respeto y los derechos que merecen”, concluyó.

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