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El misterio comenzó hace ya tres semanas, cuando Pedro Kreder y Juana Morales, ambos jubilados, partieron en una camioneta con destino a Camarones, según informaron sus allegados. Desde entonces, nada se supo de ellos. La desaparición generó una intensa movilización en Comodoro Rivadavia y sus alrededores: patrullas, drones, perros de rastreo y equipos especializados se desplegaron en distintas zonas rurales y caminos alternativos. Sin embargo, los resultados fueron desalentadores: ni una pista firme, ni una señal que permita reconstruir el recorrido de la pareja.
A medida que pasan los días, la desesperación crece y las preguntas se multiplican. ¿Qué sucedió con Pedro y Juana? ¿Hubo un accidente en un área inhóspita o se trata de algo más complejo? Las hipótesis abundan, pero las certezas son prácticamente nulas. Desde la policía chubutense admiten que el caso se encuentra “en una etapa de análisis permanente”, aunque no descartan ninguna línea de investigación.
En medio de ese panorama, las voces de las familias se convirtieron en el corazón del reclamo. Laura Kreder, hija de Pedro, describió con crudeza el dolor de estas semanas interminables: “Nosotras seguimos buscando a mi papá vivo. No estamos en condiciones de buscarlo en otra condición que no sea esa. Lo sentimos así. Tal vez es una inocente esperanza, pero creemos que él puede estar con vida, y Juana también”.
Sus palabras resuenan con la fuerza de quienes no se resignan. La familia Kreder continúa movilizada, impulsando rastrillajes y acompañando cada operativo en busca de una pista. “Una explicación tiene que haber —insistió Laura—. Algo se tiene que encontrar. Esto no va a quedar así, porque no vamos a parar hasta saber qué fue lo que pasó”.
El vínculo entre Pedro y Juana era reciente. Ambos se habían conocido hacía poco tiempo y compartían actividades cotidianas como salidas y viajes cortos. Sin embargo, la familia de Kreder reconoció que el contacto con los allegados de Juana Morales fue escaso: “No tuve el gusto de conocerla a Juana. Con su familia nos vimos en los primeros días de rastrillajes, pero después no volvimos a tener contacto. Sabemos que ellas también están buscando, que viven la misma necesidad de respuestas”, explicó la hija del jubilado.
Por su parte, Aldana Bothea, hija de Juana Morales, eligió las redes sociales para expresar su angustia. En un mensaje cargado de emoción escribió: “Qué difícil llegar todos los días a casa sin respuestas… nadie me dice nada, nadie vio nada, nadie sabe nada. Cada día que pasa sin saber nada de mi mamá me pesa un poquito más. No hay día que no piense en ella, que no le pida a Dios que la cuide donde esté y que nos dé fuerzas para seguir buscándola. No pierdo la fe. Te sigo buscando, mamá.”
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