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Con orden, carácter y una eficacia que pesó en el momento justo, Deportivo Madryn superó 1–0 a Gimnasia de Jujuy en Puerto Madryn y selló su pase a las semifinales del Torneo Reducido de la Primera Nacional. El gol de Luis Silba, a los 36′ del primer tiempo, alcanzó para estirar la ventaja que el equipo de Leandro Gracián ya traía desde el fallo del Tribunal de Disciplina de AFA (3–0) tras la suspensión de la ida en Jujuy por amenazas al árbitro Lucas Comesaña. Con el global 4–0, el Aurinegro dio otro paso grande en un año que lo encontró compitiendo al límite.

El partido en el Abel Sastre mostró de entrada a un Madryn concentrado para administrar tiempos y espacios. Sin apuro pero sin especular, el local buscó pisar el área rival con pelota quieta y transiciones cortas. La apertura llegó pasada la media hora, cuando Silba coronó una de las aproximaciones más claras y justificó el dominio. Desde allí, el equipo patagónico controló los ritmos, cerró líneas y empujó a su rival a un desgaste que nunca le alcanzó para poner en discusión la serie.

La victoria se explicó también por el libreto que Madryn sostuvo durante toda la temporada: solidez en el bloque bajo, jerarquía en el juego aéreo y compromiso colectivo para defender cada pelota como la última. En ese marco, el registro de la llave quedó contundente: Madryn no recibió goles en 135 minutos efectivos de juego y aprovechó su oportunidad en el arco de enfrente. Del otro lado, Gimnasia de Jujuy se quedó sin margen para reaccionar después de un inicio parejo y vio cómo la serie se le terminó de escapar en la costa chubutense.

El triunfo encadenó otra postal de una campaña exigente. Vale recordar que Madryn llegó al Reducido como perdedor de la final por el primer ascenso ante Gimnasia de Mendoza en Vicente López. Lejos de caerse, el plantel reconvirtió rápido el golpe y encaró la ruta del segundo boleto con el sostén de su gente, que volvió a colmar el Abel Sastre para firmar una noche de alivio y envión anímico.

Con el pasaje en mano, Madryn enfrentará a Deportivo Morón en semifinales. Del otro lado del cuadro ya espera Estudiantes de Río Cuarto, mientras que la última plaza surgirá del cruce entre Estudiantes (BA) y Tristán Suárez. La instancia se disputará, como los cuartos, a ida y vuelta, con el mejor ubicado en la tabla general definiendo de local y sosteniendo la ventaja deportiva. La final por el segundo ascenso también será a dos partidos, pero sin ventaja: si hay igualdad en los 180 minutos, habrá alargue y, de persistir, penales.

En la cancha, Madryn recuperó solidez, gestionó la ansiedad y aprovechó su momento. En el plano social, volvió a conectarse con una ciudad que empuja detrás de un sueño que hace ruido en toda la región. La Patagonia sigue soñando y el Aurinegro, ahora entre los cuatro mejores del Reducido, se paró de frente a su gran desafío: sostener el rendimiento en una serie que elevará el nivel de exigencia y lo pondrá otra vez a un puñado de pasos de la Liga Profesional.

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