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La investigación por la muerte de Ángel, el niño de cuatro años que falleció en Comodoro Rivadavia, avanza con nuevos elementos que refuerzan las sospechas judiciales. El fiscal a cargo confirmó que el menor presentaba una lesión cerebral y señaló que la madre y su pareja son los principales sospechosos del caso.

El pequeño murió el lunes por la noche tras sufrir un paro cardiorrespiratorio, en un contexto que aún es materia de investigación. La causa generó conmoción en la provincia de Chubut y abrió múltiples líneas de análisis por parte del Ministerio Público Fiscal.

Lesión cerebral y principales sospechosos

El fiscal Cristian Olazábal, quien subroga temporalmente la causa, explicó que las sospechas se centran en las últimas personas que estuvieron con el niño antes de su fallecimiento: su madre y la pareja de esta.

Según detalló, ambos ya fueron notificados de su situación procesal, aunque todavía no fueron llevados ante un juez penal. “Son los principales sospechosos y están bajo control estatal”, afirmó el funcionario, quien aclaró que evitaron entrevistarlos formalmente para no comprometer la investigación futura.

En relación con las pericias médicas, Olazábal indicó que inicialmente no se detectaron signos externos de violencia. Sin embargo, el examen interno reveló una lesión en el cerebro del menor, un dato clave que ahora orienta el rumbo de la causa.

“Lo que resta determinar es el origen de esta lesión, ya que puede tener múltiples factores”, explicó el fiscal. En ese sentido, la investigación buscará reconstruir tanto la historia clínica del niño como el contexto familiar reciente, especialmente tras su revinculación con la madre, ocurrida apenas un mes antes del hecho.

Por otro lado, el padre del menor, Luis López, fue quien denunció la situación ante la Justicia. Según la información preliminar, no existen antecedentes de violencia directa contra el niño, aunque sí se registran conflictos entre los adultos involucrados.

Acusaciones cruzadas y el testimonio de la madre

En medio del avance judicial, la madre del niño, Mariela, brindó sus primeras declaraciones públicas y negó cualquier responsabilidad en la muerte de su hijo.

“Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”, sostuvo a ADNSUR, al tiempo que apuntó contra su expareja, a quien acusó de haber ejercido violencia durante el embarazo y los primeros meses de vida del niño.

Sobre el día del hecho, relató que el domingo por la mañana notaron que Ángel no respiraba mientras dormía. Según su versión, intentaron reanimarlo con maniobras de RCP y llamaron de inmediato a una ambulancia.

“Mi marido me dice ‘no respira’. Empecé a hacerle RCP y salimos a pedir ayuda a los vecinos”, describió. También señaló que, al momento de la llegada de los médicos, el niño aún tenía signos vitales, aunque con falta de oxígeno.

La mujer aseguró que es la principal interesada en esclarecer lo ocurrido: “Yo también quiero saber qué pasó. Nosotros no le hicimos nada”, afirmó.

En paralelo, la familia paterna del menor sostiene una postura completamente opuesta. El padre del niño declaró públicamente que su hijo “no era un chico enfermo” y responsabilizó directamente a la madre por lo sucedido.

Mientras la investigación continúa, la Justicia intenta determinar con precisión qué provocó la lesión cerebral que terminó con la vida de Ángel, en un caso que mantiene en vilo a la comunidad y podría tener definiciones clave en los próximos días.

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