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Una novedad crucial en la investigación por la muerte de Diego Ezequiel Serón (28), el joven que había sido buscado en Comodoro Rivadavia tras su desaparición el 7 de enero, surgió a partir de los primeros resultados forenses. La información preliminar sugiere que el cuerpo del joven no presenta signos de haber sido atacado, lo que orienta la causa hacia una posible fatalidad ocurrida en el terreno donde fue encontrado.
El cuerpo fue localizado el 19 de enero en una zona de muy difícil acceso en el Camino del Centenario, específicamente en uno de los denominados “escalones” del cerro, caracterizado por desniveles pronunciados. Desde ese momento, la Justicia inició una investigación exhaustiva para determinar con precisión las circunstancias exactas bajo las cuales se produjo su deceso.
De acuerdo con los datos preliminares, que publicó ADNSUR, los estudios realizados por los forenses iniciales no detectaron señales evidentes de violencia o indicios que sugieran un ataque. No obstante, las mismas fuentes hicieron hincapié en que estas conclusiones son provisionales y que será el informe final el que tendrá la potestad de confirmar o descartar definitivamente cualquier hipótesis que contemple la intervención de terceros.
Uno de los factores que ha complejizado el trabajo es el avanzado estado de descomposición de los órganos, lo cual obligó a los peritos a extender los tiempos de estudio y a realizar exámenes complementarios antes de poder emitir un dictamen concluyente. Por esta razón, se informó que los resultados definitivos se esperan para los próximos días, con una posible fecha límite antes del fin de semana.
Asimismo, los médicos forenses habrían identificado la presencia de fracturas en algunas costillas y en la clavícula del joven. Estas lesiones, según se indicó, serían compatibles con una caída accidental en un terreno irregular, como el que presenta el sitio donde fue hallado el cuerpo. Se señaló que estas lesiones por sí solas no serían suficientes para afirmar la intervención de terceras personas.
Adicionalmente, durante el avance de la investigación surgió otra evidencia que, de manera inicial, reforzaría la hipótesis de que no hubo participación de terceros en el momento del fallecimiento. Este elemento probatorio también forma parte del análisis global que se está llevando a cabo y deberá ser evaluado en conjunto con el resto de las pericias antes de llegar a una conclusión firme.
Desde el momento en que se activó la búsqueda tras la desaparición de Diego, quien había salido de su casa con el objetivo de encontrar trabajo, la situación generó una gran alarma en toda la ciudad. El operativo incluyó rastrillajes intensos y la colaboración activa de familiares, amistades y todas las fuerzas de seguridad involucradas.
Tras el hallazgo, la causa avanzó con la máxima cautela posible. En este sentido, tanto el ámbito judicial como el forense insistieron en que toda la información difundida hasta ahora debe considerarse potencial, dado que solo el informe final y completo de la autopsia permitirá establecer con mayor rigor la causa y el contexto definitivo de la muerte del joven.
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