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El tiro con arco continúa creciendo en Santa Cruz y empieza a ganar cada vez más espacio entre las disciplinas deportivas de la provincia. En ese camino, Amparo De María se convirtió en una de las jóvenes referentes de la actividad luego de alcanzar recientemente el subcampeonato nacional en un torneo disputado en La Pampa.
La arquera santacruceña, que compite en la categoría Sub-18 y transita su último año antes del salto a Sub-21, también ocupa actualmente el primer lugar del ranking de la Federación Argentina de Tiro con Arco (FATARCO) en su categoría. Su posición es consecuencia de los resultados obtenidos en los torneos homologatorios disputados este año en Ushuaia y Río Grande.
En diálogo con LU12 AM680, Amparo repasó su recorrido dentro de la disciplina y contó cómo vivió la reciente competencia nacional. A su lado estuvo su padre y entrenador, Sergio De María, quien también se refirió al crecimiento de la arquería en Santa Cruz y a los proyectos que tienen por delante.
La historia deportiva de Amparo comenzó desde muy pequeña y tiene a su padre como una figura central. “Arranqué por influencia de mi papá. Desde chiquita siempre lo veía a él ir a dar las clases”, recordó durante la entrevista. Incluso, cuando todavía era demasiado pequeña para utilizar un arco reglamentario, acompañaba a Sergio con un arco de juguete.
Con el paso de los años llegó el entrenamiento formal y, desde entonces, los resultados comenzaron a acompañar su crecimiento. Amparo fue medallista en los Juegos Evita y en los Juegos Patagónicos, además de conseguir podios individuales y por equipos en diferentes competencias.

El último gran desafío fue el Campeonato Nacional en La Pampa, donde disputó por primera vez una final nacional exclusiva de tiro con arco. La experiencia estuvo acompañada por una escena que la sorprendió desde el comienzo: más de 200 arqueros reunidos en un mismo escenario.
“Cuando entré al lugar vi la cantidad de gente que había y dije: ‘wow, toda esta gente hace arquería, qué divertido’”, contó Amparo a LU12 AM680. En su categoría participaron seis competidoras y, después de superar las instancias correspondientes, llegó a la definición por la medalla de oro.
La final tuvo además un condimento especial: enfrente estaba su mejor amiga, una arquera de Río Negro. Los nervios aparecieron, pero Amparo pudo sobreponerse a la presión y completar una actuación que le permitió quedarse con la medalla de plata. “Al final terminó ganando ella, pero yo sé que es una muy buena arquera y yo también di lo mejor de mí. Era el resultado que se tenía que dar”, expresó con madurez.
En su categoría, la competencia se desarrolla a 18 metros y sobre un blanco denominado “triple spot”, compuesto por tres círculos que van del 10 al 6. Cada flecha debe impactar en uno de los círculos correspondientes y, si dos flechas quedan en el mismo sector, se aplica una penalización que puede modificar considerablemente el puntaje.
El tiro con arco, además, exige una fuerte preparación mental. Amparo reconoce que los nervios son parte de la competencia, especialmente en las definiciones, pero también aprendió a transmitir su experiencia a las arqueras más jóvenes que entrenan junto a ella en la Escuela Arqueros del Viento.

“Siempre recordarles que tienen la capacidad de hacerlo, que estuvieron entrenando, que tienen un muy buen entrenador y que la capacidad la tienen y por algo llegaron al torneo”, explicó durante la charla con LU12 AM680. Para ella, la clave está en confiar en el trabajo realizado y hacer lo que saben hacer.
Ese crecimiento también se refleja en el grupo de jóvenes que integra la escuela. Sergio De María destacó que actualmente existen varios talentos en formación y que la competencia interna resulta fundamental para elevar el nivel. De hecho, Luciana Herrera, conocida como “Lulú”, fue quien logró la clasificación para representar al grupo en los próximos Juegos Evita, mientras otras jóvenes como Martina Stiep también vienen obteniendo resultados destacados.
“Es muy bueno que por lo menos tengamos varios talentos y que entre ellos tengan que esforzarse para poder llegar a competir”, señaló Sergio.
El entrenador también explicó que, si bien el tiro con arco es esencialmente una disciplina individual, existen competencias por equipos en las que la coordinación y la concentración adquieren un papel determinante. En esas pruebas, los integrantes se alternan para lanzar sus flechas y deben respetar estrictamente los tiempos y las posiciones en la línea de tiro.
Ahora, los objetivos para Amparo apuntan todavía más alto. El próximo desafío será participar de torneos homologatorios y ranqueables en Ushuaia, previstos para octubre, con la posibilidad de clasificar a la final nacional de aire libre que se desarrollará en Neuquén durante diciembre.
La modalidad de aire libre supone un desafío adicional: la distancia aumenta hasta los 60 metros. Para ello, el entrenamiento técnico es similar al de sala, aunque se necesita incorporar prácticas específicas y ajustar la mira para esa distancia.
También aparece en el horizonte la Copa Juvenil organizada por FATARCO en Córdoba, una competencia destinada a observar a jóvenes promesas y evaluar tanto el desempeño de los arqueros como el trabajo de sus entrenadores.
Amparo, por su parte, tiene claros sus objetivos. “A mí lo que me importa más es superarme a mí misma, poder superar mis marcas”, afirmó en la entrevista realizada por LU12 AM680. Tirar a 60 metros representa hoy uno de sus principales desafíos deportivos.
Pero existe un sueño todavía mayor. “Quizá formar parte de la Selección Nacional Argentina, porque también existe la selección de arquería”, contó. Y desde pequeña tiene otra meta: llegar a unos Juegos Olímpicos. “Desde chiquita siempre quise formar parte de las Olimpiadas, ir a algún Juego Olímpico. Si Dios quiere, si se puede, con mucho entrenamiento, llegar”, confesó.
Su padre y entrenador comparte esa ambición, aunque sabe que el camino requiere esfuerzo, planificación y también recursos para afrontar los viajes y las competencias nacionales.
Sergio, además, viene de cumplir una función especial en el último Nacional. Fue designado capitán del equipo de la Patagonia, una responsabilidad que asumió casi de manera inesperada y que implicó coordinar a una delegación de casi 200 arqueros, controlar documentación y reglamentos y acompañar el desarrollo de las diferentes categorías.
La designación llegó apenas una semana antes del viaje, luego de que quienes se habían postulado originalmente desistieran de participar. Sergio ofreció su colaboración y terminó recibiendo el mensaje de la Federación que le confirmó que sería el nuevo capitán patagónico. “Nunca hice de capitán, pero bueno, había que estudiar y leer”, recordó entre risas.
La experiencia fue intensa y agotadora, pero también enriquecedora. Y mientras continúa acompañando el crecimiento deportivo de su hija, Sergio sostiene una meta que excede los resultados individuales: lograr que el tiro con arco llegue a más chicos y chicas de la provincia.
“Necesitamos de algún lado sacar arqueros”, sostuvo. Su intención es que la disciplina pueda incorporarse en las escuelas, tomando como referencia experiencias de países como Colombia y Corea, donde el tiro con arco forma parte de las actividades deportivas escolares.
En Santa Cruz, el trabajo ya comenzó. Arqueros del Viento desarrolla sus actividades en el Centro Chileno los martes y jueves de 19 a 20 horas, y también los mismos días de 22 a 23 en el SOEM. La escuela cuenta con equipamiento para quienes quieran iniciarse y busca ampliar la cantidad de jóvenes que se acerquen a la disciplina.
La propuesta, además, tiene una característica fundamental: es inclusiva. El tiro con arco cuenta con categorías adaptadas para personas con discapacidad y existen experiencias de atletas en silla de ruedas, personas ciegas y deportistas sin brazos que practican la disciplina mediante diferentes adaptaciones.
El objetivo, entonces, es que más personas tengan la posibilidad de probar. Porque detrás de cada arco puede aparecer un nuevo talento y, quizás, una futura campeona nacional, integrante de la Selección Argentina o representante olímpica.
Por ahora, Amparo De María disfruta de su presente, pero ya mira hacia adelante. El subcampeonato nacional es un logro enorme, aunque para ella también representa un nuevo punto de partida. Su próxima flecha estará puesta a 60 metros de distancia, con la mirada fija en un objetivo que, como en todo deporte, se construye entrenamiento tras entrenamiento.







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