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Río Gallegos se dispone a vivir una tarde que promete quedar marcada en la historia deportiva reciente de la ciudad. Desde las 17 horas, Boxing Club recibirá a La Amistad de Cipolletti en la final patagónica del Torneo Regional Amateur, una instancia decisiva que consagrará al campeón de la región y abrirá la puerta a la siguiente meta: la posibilidad de disputar el ascenso al torneo Federal A, un escalón clave en el camino hacia el fútbol profesional argentino.

Este será el primer cruce de la serie con Boxing oficiando de local, un aspecto que en definiciones de este calibre suele ser determinante. El conjunto albiverde intentará hacerse fuerte en su casa, respaldado por su gente, para obtener un resultado que le permita viajar a Cipolletti con mayor margen y pensar en administrar la serie en condición de visitante. Sin embargo, más allá de las especulaciones futbolísticas, el foco también está puesto en el paso siguiente: sostener el sueño de que un equipo de Río Gallegos siga avanzando en el mapa del fútbol federal.

En la previa del partido, una voz con peso propio dentro de la historia reciente del club se sumó al clima que envuelve la final. El ex director técnico de Boxing Club, Carlos Padín, utilizó sus redes sociales para dejar un mensaje de aliento que rápidamente se replicó entre hinchas y vecinos.

Hoy escribo desde el amor al fútbol del interior profundo como la olvidada Patagonia sur del país”, expresó, marcando desde el inicio una reivindicación del esfuerzo y la identidad de los clubes alejados de los grandes centros. En esa frase resuena una realidad conocida por quienes viven y sienten el deporte en esta región: distancias largas, menos recursos y una lucha constante por ganar visibilidad.

 

Padín subrayó además el carácter excepcional de la jornada al señalar que “el domingo no es un día más para los que amamos nuestro fútbol”. En su mirada, el partido no solo involucra a una institución, sino que representa a toda la comunidad: “el domingo es por nuestro Río Gallegos y por nuestra provincia”. Esa idea de representación colectiva, de sentir que un equipo carga con el orgullo de una ciudad y de una provincia, es uno de los motores que explican la movilización que se vive.

El ex entrenador también hizo un llamado explícito a la unidad, dejando de lado rivalidades y pertenencias sectoriales. “Hay que dejar de lado los colores y ser todos uno solo, para que el club que nos representa dé un pasito más al fútbol profesional”, sostuvo. En un contexto donde las camisetas suelen marcar divisiones, el mensaje apunta a algo más amplio: acompañar al equipo que hoy tiene la posibilidad concreta de dar un salto histórico.

El respaldo emocional fue otro de los ejes de su publicación. “El domingo tenemos que tirar la buena para que este grupo de pibes, cuerpo técnico y dirigentes se sientan acompañados”, escribió, poniendo en valor el esfuerzo de quienes sostienen el proyecto deportivo día a día. Y cerró con una frase que rápidamente se transformó en consigna: “Este domingo somos todos Río Gallegos”.

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