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En una noche fría que alcanzaba los 3° de sensación térmica y con un gran marco de público, se enfrentaron por la final de la Copa Ciudad el Hispano Americano y Unión Santacruceña. Rápido comenzaron las emociones en la cancha Gustavo Soules, ya que a los 10 minutos del primer tiempo el número 8 celeste Adrían Chiofalo estampó el 1 a 0 luego de una mala salida de la defensa albinegra.

Diez minutos después llegaría el primer acercamiento de Unión, con un ataque en velocidad de sus delanteros a la espalda de los centrales que llegó a cerrar a tiempo el lateral izquierdo Pablo Gómez. Parecía que Unión se empezaba a acercar al empate pero quedó sólo en la intención. El primer tiempo terminó con un tiro libre de Hispano cerca del área que el arquero Jonathan Batista despejó bien al corner.

Comenzado el segundo tiempo, parecía que Hispano se hacía dueño del trámite. Más aún cuando Unión se quedó con diez jugadores por la expulsión de su número 9 Ignacio Vargas por doble amarilla. A pesar de tener uno menos, el técnico Leyenda fue en busca del empate y sacó un defensor para poner un delantero.

Unión con más orgullo que fútbol iba para adelante e Hispano se defendía bien y manejaba el mediocampo con tranquilidad, pero todo volvió a cambiar cuando el autor del gol celeste cometió una fuerte entrada minutos después de haber sido amonestado. Doble amarilla y ambos equipos a jugar con diez.

La paridad de jugadores hizo que Unión se animara un poco más y así llegó el gol del empate. Aunque lo justo sería decir golazo, porque un remate de afuera del área del número 5 Lautaro Beber se coló en el ángulo del arquero Facundo Escobar dejándolo sin chance alguna. 1-1 y todo encaminado hacía la definición desde los doce pasos.

Los últimos 15 minutos se hizo un partido trabado con los equipos yendo con más ímpetu que fútbol y con un desgaste físico que se empezaba a sentir en algunos jugadores. Entrando en los minutos finales, los técnicos decidieron mover el banco poniendo a jugadores con experiencia y buena pegada.

Es cierto que los penales son una lotería, que por más que se entrene en la semana o que pateen los más capacitados, todo cambia al momento exacto en que se ejecuta. Y en ese duelo entre Hispano y Unión, el arquero Facundo Escobar fue quien se vistió de héroe atajando el penal que le dio la victoria a la institución de la calle Alberdi.

A partir de ese momento, fue todo festejo, lágrimas y emoción. El Hispano Americano demostró que quiere empezar a escribir una nueva página en su historia futbolística. Y esta noche parece haber escrito con sudor y sufrimiento el primer capítulo frente a un dignísimo rival.

Felicitaciones, campeón.

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