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La Escuela de Tenis de Mesa Ulloa cumple este 25 de septiembre nueve años de trayectoria y, en una jornada especial, su fundador y entrenador, Carlos Ulloa, visitó los estudios de LU12 AM680 junto a dos integrantes de la institución, Ramón Díaz y Ciro Esparza, para compartir parte de la historia de una escuela que se convirtió en un espacio de referencia para quienes practican este deporte en Río Gallegos.
En diálogo con la radio, Ulloa recordó los primeros pasos de un proyecto que nació en 2017 con una sola mesa y que, con el paso de los años, fue creciendo hasta alcanzar 80 alumnos.
“Hace nueve años que estoy con mi escuelita. Empezamos con mi familia y fueron mis hijos y mi mujer quienes tuvieron la idea de ponerle mi apellido a la escuela”, contó.
El inicio tuvo mucho de casualidad. Ulloa se acercó al SOEM para realizar un trámite junto a uno de sus hijos y allí recibió una propuesta que terminó cambiando su rutina.
“Me dice Patricia Alonso: ‘¿No te gustaría empezar tenis de mesa acá?’. Yo le digo: ‘¿Me está hablando en serio? Yo ya estoy jubilado’. Y me respondió que sí. Así que dije: pasado mañana empiezo”, recordó durante la entrevista.

Con una mesa comenzó una historia que rápidamente sumó a sus primeros alumnos. Uno de ellos fue Ramón Díaz, quien continúa ligado a la disciplina y actualmente también colabora en los entrenamientos de la escuela.
Otro de los protagonistas de aquellos primeros tiempos fue Ciro Esparza. Cuando comenzó a acercarse al tenis de mesa apenas tenía tres años.
“Empezamos jugando en el piso. Después nos sentamos arriba de la mesa y después arriba de dos sillas”, recordó Ulloa sobre aquellos primeros entrenamientos.
Ciro, que hoy continúa compitiendo y entrenando, reconoció que no tiene demasiados recuerdos de aquellos primeros días debido a su corta edad, pero sí tiene presente la importancia que tuvo Ulloa en su formación.
“El que me llevó a estar en este momento acá fue mi profesor Carlos. Él estuvo siempre a mi lado, acompañándome. Me enseñó cada cosa que sé ahora”, expresó.
La historia de Ramón Díaz representa otra de las formas en las que el tenis de mesa fue ganando espacio dentro de la vida de los integrantes de la escuela. Después de dejar el fútbol alrededor de los 45 años, encontró en el tradicional ping-pong una nueva posibilidad deportiva.
“Jugaba fútbol y a los 45 años ya no podía seguir. Entonces busqué un deporte. Y bueno, ping-pong”, explicó.
Con el tiempo descubrió que detrás de aquella actividad recreativa había una disciplina deportiva con reglamentos, técnicas y estrategias específicas.

Ulloa explicó durante la entrevista la diferencia entre el tradicional ping-pong y el tenis de mesa competitivo: “El ping-pong lo jugamos más recreativamente, sin reglas. En el tenis de mesa tenés reglas, tenés un reglamento y es un juego olímpico. Tenés distintas técnicas y estrategias de juego”.
La competencia llegó rápidamente para Díaz. Apenas llevaba seis meses de entrenamiento cuando Ulloa lo llevó a un Nacional Máster en Chile.
“Me tocó jugar contra un campeón nacional chileno y un campeón sudamericano chileno. Yo no sabía quiénes eran. Después de que terminé el partido, que me ganaron, por supuesto, me enteré de quiénes eran”, relató.
Para Ulloa, las competencias son una parte fundamental del aprendizaje y por eso la escuela busca que todos sus integrantes tengan la posibilidad de participar en torneos, incluso quienes recién están dando sus primeros pasos.
“Nosotros en teoría llevamos a todos a competir. Nuevos o chiquitos recién empezando. Siempre se les explica dónde vamos y a qué”, señaló.
El objetivo no pasa solamente por obtener resultados. La intención es que cada torneo sirva como una experiencia de formación.
“Tratamos de que vayan, compitan, jueguen, se diviertan y aprendan. La idea es ir viendo y mejorando”, explicó.
En ese sentido, Ulloa remarcó que existe una diferencia importante entre entrenar y competir.
“Entrenar es una cosa y competir es otra. Ese rodaje no te lo da nada. Cuando vamos a un torneo es muy distinto: ahí aparecen los nervios y trabajan todas esas cosas”, sostuvo.

Actualmente, la EscuelaUlloa tiene sus alumnos distribuidos en diferentes turnos. La institución dispone de ocho mesas, aunque habitualmente se utilizan seis para los entrenamientos, con el objetivo de que los jugadores puedan desarrollar correctamente sus prácticas.
El crecimiento también genera límites en cuanto a los cupos disponibles.
“Más de cuatro en la mesa no se puede entrenar. Se hace muy tedioso, tienen que esperar mucho y se pueden aburrir”, explicó el entrenador.
Los viajes forman otra parte importante de la actividad. La escuela organiza aproximadamente cuatro o cinco salidas durante el año y trabaja con un colectivo de 60 plazas para trasladar a sus jugadores.
La intención es que las oportunidades puedan repartirse entre todos los alumnos.
“Los papás trabajan todos para todos. Le toca viajar a un grupo y se trabaja igual, aunque no viajes”, destacó Ulloa.
Ciro Esparza es uno de los jóvenes que ya acumula experiencias en competencias nacionales e internacionales. Durante la entrevista en LU12 AM680 contó que el tenis de mesa se convirtió en una verdadera pasión.
“El tenis de mesa es mi pasión. Yo creo que voy a seguir por toda la vida”, afirmó.
Entre los recuerdos que guarda aparece una competencia internacional disputada en Buenos Aires, donde tuvo que enfrentarse con jugadoras de mucha mayor edad y experiencia.
“Me tocaron señoras de 40 años que me hacían de todo. Yo no les podía hacer nada de juego”, contó entre risas.
Sin embargo, aquella experiencia también le permitió sumar aprendizaje y protagonismo. Siendo uno de los jugadores más pequeños de la competencia, consiguió hacerles puntos a rivales de gran trayectoria.

Para Ulloa, ese tipo de experiencias también sirven para trabajar uno de los aspectos más importantes de la formación: aprender a manejar la frustración.
El entrenador explicó que el acompañamiento emocional de los jugadores forma parte del trabajo cotidiano de la escuela.
“Hay que hablar mucho con ellos. Hablamos muchísimo durante y después del partido, cuando volvemos a la calma”, señaló.
“El tenis de mesa es un deporte muy rápido. Tenés milésimas de segundo y no podés pensar casi mucho. Si tenés un error y te quedás ahí, ya está. A veces perdés dos puntos y ya viene la derrota porque te bloqueaste”, agregó.
Por eso, desde la Escuela Ulloa buscan que los chicos entiendan la competencia como una instancia de aprendizaje.
“La idea es ir a competir, jugar y divertirse. Se va aprendiendo. Dar lo que aprendieron y lo que saben, sabiendo que se puede ganar o perder”, resumió.
Otro de los pilares que Ulloa destacó durante la charla con LU12 AM680 fue el acompañamiento de las familias. Los viajes, la organización de los torneos, los entrenamientos y buena parte de la logística dependen del trabajo conjunto de padres, madres y familiares.
Clara Cadín, integrante de una de las familias de la escuela, destacó el fuerte sentido de pertenencia que se generó con el paso del tiempo.
“Felices de pertenecer a esta escuela. Es de la familia completa. Él está enfrente, es el profesor, pero está toda la familia Ulloa detrás, los que se ven y los que no se ven”, expresó.
Ramón Díaz también ocupa actualmente un nuevo rol dentro de la institución. Junto a otros integrantes, colabora con Ulloa en los entrenamientos de los jugadores más chicos y transmite parte de la experiencia adquirida durante sus años en el deporte.
El proyecto, además, trascendió los límites de Río Gallegos. Ulloa contó que participó en capacitaciones y actividades destinadas a impulsar el tenis de mesa en distintas localidades de Santa Cruz y la región, entre ellas Gobernador Gregores, Jaramillo y El Chaltén.
“En Gregores fuimos a dar una capacitación y creció la escuela. La verdad que tiene una liga interna también”, contó.
Para el entrenador, llevar el deporte a otras localidades permite que nuevos jugadores tengan acceso a una disciplina que puede practicarse durante todo el año, independientemente de las condiciones climáticas.
“La idea es seguir sumando gente y ojalá que esto siga creciendo”, afirmó.

El calendario de la Escuela Ulloa ya tiene nuevos desafíos. Entre el 24 y el 26 del próximo mes, la institución viajará a Gobernador Gregores con una delegación de alrededor de 60 personas.
Además, continúa la preparación para futuras competencias y para el próximo torneo Patagónico que tendrá a Río Gallegos como sede, mientras la escuela trabaja en la incorporación de nuevo material y equipamiento.
También continúa el torneo interno ARA San Juan, una competencia que reúne a jugadores de los diferentes turnos y permite sumar experiencia durante todo el año.
A nueve años de aquel comienzo con una sola mesa, la Escuela de Tenis de Mesa Ulloa atraviesa una etapa de crecimiento sostenido. Cerca de 80 alumnos, competencias, viajes, formación y una fuerte estructura familiar forman parte de una historia que comenzó casi de manera improvisada y que hoy se extiende por distintos puntos de la Patagonia.
La celebración de este nuevo aniversario tuvo además un espacio especial en LU12 AM680, donde Carlos Ulloa, Ramón Díaz y Ciro Esparza compartieron recuerdos, experiencias y proyectos de una escuela que, nueve años después de aquel primer entrenamiento, continúa creciendo alrededor de una mesa, una paleta y una comunidad que encontró en el tenis de mesa mucho más que un deporte.

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