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Tiziano Gravier escribió una página destacada para el deporte argentino en su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026. En la exigente pista Stelvio de Bormio, el esquiador finalizó 28° en el Súper-G de esquí alpino y logró meterse entre los 30 mejores, además de romper una marca argentina que se mantenía desde Salt Lake 2002.
Con un tiempo de 1:29.06, Gravier quedó a 3.74 segundos del suizo Franjo von Allmen, quien se quedó con la medalla de oro tras registrar 1:25.32. El podio lo completaron el estadounidense Ryan Cochran-Siegle (1:25.45, +0.13) y el suizo Marco Odermatt (1:25.60, +0.28), en una jornada donde Suiza volvió a demostrar su potencia en la disciplina.
Un resultado con valor histórico para Argentina
La actuación de Gravier no solo se destacó por su posición final, sino por su significado estadístico. El 28° puesto mejora el 30° lugar conseguido por Nicolás Arsel en Salt Lake 2002, que hasta ahora era la mejor actuación argentina en Súper-G en Juegos Olímpicos de Invierno.
Además, el argentino partió desde el puesto 31, lo que implicó enfrentar una pista ya desgastada por el paso de los competidores anteriores. En el esquí alpino, el orden de largada puede incidir de manera determinante en el rendimiento, debido al deterioro progresivo de la nieve y las huellas que se forman en el trazado.
Aunque reconoció un pequeño error a mitad de recorrido que le hizo perder velocidad, Gravier logró sostener una bajada sólida y cumplir el objetivo planteado para su primera experiencia olímpica.
“Día muy emocionante, obviamente mi debut olímpico. La disciplina es Super Gigante y en general estoy muy contento”, expresó tras cruzar la meta. Y agregó: “Tuve un error chiquitito en la mitad que me costó bastante velocidad para lo que seguía, pero estoy contento y disfrutándolo. Sé que puedo esquiar un poco mejor”.
El apoyo de la familia y la delegación argentina en Bormio
La escena en la llegada tuvo un fuerte componente emocional. En la tribuna, acompañaron a Tiziano sus padres, Valeria Mazza y Alejandro Gravier, junto a sus hermanos Balthazar, Benicio y Taína. También dijeron presente autoridades del Comité Olímpico Argentino, entre ellos el presidente Mario Moccia, la vicepresidenta segunda Paula Pareto y el secretario general Víctor Sergio Groupierre.
Entre las personalidades que se acercaron a Bormio se destacó Javier “Pupi” Zanetti, referente del deporte argentino y vicepresidente del Inter de Milán, quien ya había participado del relevo de la antorcha en la previa de los Juegos.
Valeria Mazza no ocultó su emoción tras la competencia. “Cuando ya faltaba uno para que largara Tiziano, me emocioné: se me caían las lágrimas”, relató. Y reconoció el impacto de ver la prueba desde la red de contención: “Estamos acostumbrados a sufrir esa parte, verlo bajar a esas velocidades, pero el contexto de estar en unos Juegos Olímpicos hace todo más emocionante”.
La modelo subrayó además que el objetivo del día estaba cumplido: terminar dentro de los 30 mejores en el Súper-G olímpico.
La proyección hacia el Slalom Gigante
Con la experiencia del debut ya asimilada, Gravier apuntó a lo que viene. “Esto me da confianza para el 14, para la próxima competencia. Estoy muy agradecido por todo el apoyo y con ganas de descansar un poco e ir al 14 con esta experiencia encima para hacer una actuación incluso mejor”, afirmó.
El 14 de febrero competirá en el Slalom Gigante, su especialidad, disciplina en la que en el Mundial 2024 logró ubicarse entre los mejores 50. El propio esquiador explicó en la previa la exigencia del deporte: “Hay partes donde vamos a más de 120 o 130 kilómetros por hora”, describió sobre una modalidad donde cada centésima puede marcar la diferencia.
Hace cinco años, el objetivo olímpico comenzó a tomar forma en su cabeza. Desde entonces acumuló entrenamientos, giras y competencias internacionales que desembocaron en Milano-Cortina 2026. “Crecí muchísimo como deportista y como persona”, reflexionó.
En un deporte donde la Argentina suele tener presencia limitada y resultados aislados, el 28° puesto de Tiziano Gravier en el Súper-G no es solo una estadística. Es una marca superada, un debut sólido y una señal de crecimiento para el esquí alpino nacional en el máximo escenario del deporte mundial.
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