Your browser doesn’t support HTML5 audio

La desaparición física de Humberto Navarro amerita una reflexión mas histórica que justiciera, con un recorrido que presenta un montón de nombres de protagonistas que han quedado en el tiempo y en el camino de la liga a través de los años, pero que fueron destacados funcionarios del fútbol mientras estuvieron en su papel, y que dejaron como saldo el recuerdo de su paso por la entidad como sinónimo de trabajo y dedicación, mas que en otras instituciones.

Valorar hacia atrás a aquellos que le dieron a la liga la impronta que hoy sostiene la entidad no es fácil, desde las reuniones semanales a la presencia activa en el fútbol de la ciudad, la necesidad de tomar decisiones que a veces pueden no ocasionar problemas o en algunos casos complicar a otros pero que son necesarias, son algunas de las alternativas que se presentan permanentemente, y de allí estas medidas que a veces no son justicieras pero sí obligatorias.

Todo esto por el amor al fútbol, por la decisión de servir a la liga o a una entidad en la liga, pero que obliga a estar y a opinar, lo que no es fácil y menos en un cuadro demostrativo de esfuerzos, por lo que quedan en la memoria muchos que lo hicieron posibles como Efraín Humberto Navarro, con voluntad y coraje en el mundo convulsionado de hoy, donde a veces importa mas el dinero que los valores, la cantidad que la calidad, la hipocresía que la realidad.

Esto viene a cuento porque en los últimos años la pérdida de tantos como Antonio Salvatori, como Ramón Lafuente, como Rosmualdo Dándrea, Castrito o el recuerdo permanente de Emilio Roberto “Pichón” Guati o Gumersindo Pacheco, protagonistas que le dieron a la Liga el lugar que hoy ostenta y mantiene con hidalguía como la institución federada mas grande de la provincia, hace que  se piense que llevó a estos hombres a vivir para el fútbol mucho mas allá de un pasatiempo.

Entre ellos con la seriedad de su calidad de ser humano catalogamos a Efraín Humberto Navarro como reflexivo, trabajador y amante de la liga como una parte de su ser, como un prolongación de su pensamiento, como una prolongación de su vida en sociedad y nos preguntamos si hoy con los avatares de una vida llena de inquietudes que todos los días cambian para complicar la manera de pensar de muchos, estos protagonistas como hicieron para dejar horas y horas de trabajo por amor a un deporte, por la pasión que despierta el esfuerzo físico y el valor humano en una cancha de fútbol.

Dignos de admirar en todo caso porque esto es mas allá de “amar al prójimo”, es quizás la nostalgia de volver a ser lo que se hizo en años pasados o amar lo que pueden hacer quienes vienen detrás con pasión, con dedicación, de la mejor manera porque nadie obliga a nadie, y todo se hace por voluntad y coraje, por cariño y amor sin pretender mas que ver la alegría de otros, lo cual es algo que en la sociedad actual muchas veces brilla por su ausencia.

Leé más notas de Carlos Zapico