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La estrella del esquí alpino Lindsey Vonn protagonizó uno de los momentos más dramáticos de los Juegos Olímpicos de Invierno este domingo en Cortina d’Ampezzo. La deportista de 41 años perdió el control en el aire y sufrió un violento accidente al aterrizar sobre la nieve durante la prueba de descenso femenino.

El accidente se produjo en la tercera curva del recorrido, cuando Vonn, tras un salto a alta velocidad, no logró estabilizarse en el aire y terminó impactando con dureza contra la pista. Los gritos de dolor de la campeona olímpica alertaron de inmediato a los servicios médicos, que ingresaron rápidamente al trazado.

La competición tuvo que ser interrumpida durante varios minutos mientras los equipos de asistencia atendían a la esquiadora estadounidense. Posteriormente, fue retirada en helicóptero y trasladada a un centro médico para una evaluación más exhaustiva de sus lesiones.

Competía con el ligamento cruzado roto

La gravedad del momento se intensifica al considerar que Lindsey Vonn acudía a los Juegos Olímpicos de Milán prácticamente contra todo pronóstico. La esquiadora arrastraba una lesión severa: competía con el ligamento cruzado roto, además de contar con una prótesis de metal en una de sus rodillas y una lesión de gravedad en la otra pierna sufrida apenas una semana antes del inicio del evento.

A pesar de las limitaciones físicas, Vonn decidió competir con la esperanza de conquistar una cuarta medalla olímpica y ampliar su histórico palmarés. Sin embargo, la caída en Cortina pone fin a sus aspiraciones en estos Juegos y deja en el aire su futuro deportivo.

Un final amargo para una leyenda del esquí

Ganadora de tres medallas olímpicas —incluido el oro en descenso en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010—, Lindsey Vonn es considerada una de las mejores esquiadoras alpinas de todos los tiempos. Su presencia en Milán representaba un desafío personal y un último intento por volver a lo más alto.

El accidente no solo la deja fuera de la competencia, sino que acerca la posibilidad de una retirada definitiva, a la espera del parte médico oficial.

Antes del accidente de Vonn, la prueba de descenso femenino estaba liderada por su compatriota Breezy Johnson, actual campeona mundial de la disciplina, con una ventaja de cuatro centésimas sobre la alemana Emma Aicher.

La jornada, que prometía ser una fiesta del esquí alpino, quedó marcada por la impactante caída de una de las grandes figuras del deporte mundial.

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