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Ayer domingo 9 de agosto se vivió la jornada de finales de la categoría U12 en el gimnasio municipal Juan Bautista Rocha de la localidad de Río Gallegos. En la previa al partido de la final masculina, en que se enfrentaron San Miguel y Rocha, dos de los jugadores hicieron importantes declaraciones a La Opinión Austral.
Se trató del torneo promocional organizado por San Miguel para chicos y chicas de las categorías U12 y U13 para el equipo de Los Tigres y Rocha.

Los jugadores locales de San Miguel, Francisco y Bauti, dialogaron con este medio minutos antes de salir a la cancha de básquet y expresaron su mirada sobre el torneo, el rival y —especialmente— el comportamiento de los padres en las tribunas. Los menores le pidieron a los adultos tener respeto por su espacio.
Francisco, que juega en la posición de poste, valoró positivamente la competencia: “Estamos jugando seguido, casi todos los fines de semana”. Asimismo, mencionó que conocen bien al equipo contrario y su nivel: “Ya conocemos al Rocha, pero igual es un buen equipo”.
Por su parte, Bauti, que juega de base, explicó cómo llegaron a la instancia decisiva: “Como Hispano viajó, tuvimos dos equipos nosotros. Éramos cuatro: dos de San Miguel, Rocha y Tigres. Los dos que más victorias tenían iban a la final. Ya le ganamos a Rocha por diez puntos, pero no hay que confiarse, es una final y es un partido aparte”.
El pedido de los chicos
“Estamos acostumbrados a jugar con todos los padres y las madres. Está bueno que alienten. Pero hay una cosa que no me gusta mucho: como vinieron a jugar Rocha a esta cancha, también vinieron los papás, y empezaron a golpear la tribuna. No da hacerlo en nuestra casa, porque imaginen si rompen algo. Están pegando la ventana y nosotros los estamos recibiendo bien. Vienen a jugar y no es para ganar pegando. Cuando nosotros vamos a su cancha, respetamos”, comentó Bauti.
Con sencillez, Francisco estuvo de acuerdo con los comentarios de su compañero. Ambos niños señalaron que el apoyo es bienvenido, pero que debe haber límites y respeto por el lugar donde se juega y por el equipo local.
Cabe destacar que la cancha de San Miguel es relativamente nueva en la capital provincial y los jugadores son niños que pertenecen al equipo desde los 4 o 5 años, por lo que su sentido de pertenencia es inquebrantable.
Al finalizar la breve charla, los chicos se retiraron hacia el campo de juego mientras las chicas terminaban su partido. Quedó pendiente el inicio de la final masculina, con el pedido de los jugadores presente: que el apoyo se haga con respeto, sin golpes a las estructuras y cuidando el ambiente en el que todos juegan.
Finalmente, este medio conoció que
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