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El Club Talleres de Río Gallegos continúa trabajando para concretar uno de sus principales objetivos: contar con un predio propio que permita acompañar el crecimiento de la institución y brindarles mejores condiciones a sus deportistas. En diálogo con La Opinión Austral, Iván Alberoni repasó los avances de la obra, el esfuerzo económico que implica sostener el proyecto y las expectativas de cara al próximo año, con la ilusión de que los chicos y chicas puedan comenzar a entrenar en el nuevo espacio.
El terreno está ubicado junto al barrio Los Álamos, pasando el aeropuerto de Río Gallegos. Allí, durante los últimos meses, se realizaron importantes trabajos de movimiento y compactación de suelo para preparar el sector donde se proyecta construir una cancha de fútbol 11. Aunque todavía quedan etapas por completar, el avance es significativo y refleja el esfuerzo de dirigentes, profesores y familias que colaboran para hacer realidad el proyecto.
“Estamos haciendo un esfuerzo grande acá para poder terminar lo más rápido posible el predio para que los chicos ya tengan su lugar para poder entrenar”, expresó Alberoni durante la recorrida por el lugar.
El dirigente destacó especialmente el aporte de quienes colaboraron con la maquinaria necesaria para avanzar con los trabajos. En ese sentido, agradeció a “Tito” Abbate, cuya ayuda permitió poner en marcha las tareas y avanzar con el acondicionamiento del terreno. Según relató, hubo momentos en los que trabajaron hasta cinco máquinas en simultáneo, lo que permitió completar una parte importante de la obra en poco tiempo.
Sin embargo, las dificultades económicas obligaron a reducir el ritmo de los trabajos hacia el cierre del año. La institución debe administrar sus recursos para sostener el funcionamiento cotidiano y, al mismo tiempo, continuar invirtiendo en el predio. Por eso, la expectativa está puesta en retomar las tareas con mayor fuerza durante el próximo año.
Uno de los avances más visibles es la preparación del suelo donde estará ubicada la cancha. Alberoni explicó que la superficie ya se encuentra compactada, aunque todavía es necesario incorporar tierra en el sector central para darle las pendientes adecuadas y avanzar con la colocación del césped. La intención es acondicionar el espacio de manera progresiva para que los jugadores puedan comenzar a entrenar allí, incluso antes de que el proyecto esté completamente terminado.
A la par de los trabajos sobre el terreno, el club comenzó a darle forma al entorno del predio. Con la colaboración de “Jano” Mallada de Gobernador Gregores, la institución recibió 300 árboles que ya fueron plantados en el lugar. La iniciativa apunta a crear un espacio verde alrededor de la futura cancha y mejorar las condiciones del predio a largo plazo. No obstante, Alberoni anticipó que necesitarán conseguir más ejemplares para completar el perímetro, con la intención de sumar al menos otros 400 árboles.
También se encuentran organizando una rifa para recaudar fondos destinados a la construcción de un pozo de agua, un recurso importante para avanzar con el mantenimiento del terreno y las tareas previstas. A esto se suma la compra del cerco perimetral, que ya fue adquirido y cuya instalación esperan concretar próximamente, junto con los portones para mejorar la seguridad del lugar.
El proyecto comenzó a tomar forma a partir del crecimiento que experimentó Talleres durante los últimos años. Alberoni recordó que la institución surgió por iniciativa propia, motivada inicialmente por su hijo, y que el trabajo comenzó junto a Miguel Costa. Con el paso del tiempo, la cantidad de chicos y chicas que se sumaron hizo que el espacio disponible quedara chico, lo que impulsó la búsqueda de un terreno más amplio.
La posibilidad de adquirir el predio llegó a través de un conocido que tenía esos terrenos. Después de concretar la compra, la institución pasó un período sin realizar obras mientras reunía los recursos necesarios. Más adelante, decidió invertir el dinero disponible para comenzar a transformar el lugar y preparar la superficie.
El crecimiento de Talleres también se refleja en sus categorías formativas y en el desarrollo del fútbol femenino. Alberoni manifestó su satisfacción por la respuesta que tuvo la propuesta destinada a las chicas, que superó las expectativas iniciales. En ese proceso, destacó el trabajo de los profesores Juan Manuel Ortiz y Paola Torres, a quienes atribuyó un papel importante en la formación y el crecimiento de los equipos.
En el plano competitivo, el club también proyecta dar un paso adelante con su equipo de primera división. Según explicó Alberoni, la intención es presentar la categoría durante el próximo año. Aunque evaluaron hacerlo antes, decidieron esperar para que los jugadores puedan continuar su proceso de formación. Actualmente, varios juveniles que pertenecen a categorías inferiores están compitiendo en cuarta división y mostrando un buen nivel, aunque el dirigente consideró que necesitan más tiempo antes de afrontar la exigencia de la primera.
La posibilidad de contar con una cancha propia aparece, en ese contexto, como una herramienta clave para acompañar el crecimiento deportivo. El objetivo es que tanto los varones como las mujeres puedan utilizar las instalaciones y que el predio se convierta en un punto de encuentro para toda la comunidad del club.
Alberoni reconoció que todavía queda un camino importante por recorrer, especialmente por los costos que implica completar la infraestructura. Entre los proyectos pendientes también se encuentra la construcción de las instalaciones complementarias. El dirigente señaló que cuentan con materiales adquiridos desde hace varios años, pero que necesitan reunir el dinero necesario para avanzar con esa etapa. En paralelo, comentó que presentaron la documentación correspondiente y mantuvieron conversaciones con el área de Deportes para gestionar posibles aportes que permitan continuar con las obras, entre ellos la posibilidad de acceder al césped sintético.
Más allá de las dificultades, el dirigente destacó que el proyecto se sostiene gracias al compromiso colectivo. Padres, profesores y colaboradores participan de las tareas, desde la plantación de árboles hasta las distintas actividades destinadas a recaudar fondos. Esa dinámica, explicó, forma parte de la identidad que buscan construir dentro de Talleres: una institución en la que todos aporten para alcanzar objetivos comunes.
“Estamos contentos, el club labura un montón. Los padres también laburan un montón y nos ayudan”, señaló Alberoni, quien remarcó que la intención es que el crecimiento de la institución sea el resultado del trabajo conjunto de toda la comunidad.
Con la mirada puesta en el próximo año, Talleres de Río Gallegos busca transformar el esfuerzo acumulado en una realidad concreta: que sus jugadores puedan entrenar en su propio predio y que la futura cancha de fútbol 11 se convierta en el punto de partida para una nueva etapa de crecimiento. Mientras avanzan con los trabajos y reúnen los recursos necesarios, el club mantiene firme su objetivo de construir un espacio que acompañe el desarrollo deportivo de sus chicos y chicas y fortalezca el sentido de pertenencia de toda la familia de Talleres.








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