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La Escuela Rosales continúa avanzando en la competencia de fútbol infantil y ya tiene asegurado su lugar en las semifinales de la categoría 2018 Nivel Escuela 1. El conjunto disputó este fin de semana un intenso encuentro frente a la Escuela Bethel en el gimnasio 17 de Octubre, en una jornada que volvió a tener a los más pequeños como protagonistas.
Una vez finalizado el encuentro, el entrenador de Rosales, Nicolás Fernández, dialogó con el móvil de La Opinión Austral y analizó el desarrollo del partido, al que calificó como un compromiso exigente para sus dirigidos. “Fue un partido bastante complicado. Arrancamos el primer tiempo 3 a 0 ganando y en el segundo tiempo nos relajamos un poquito con los chicos, pero la verdad que fue un partidazo”, señaló.
El técnico también destacó la entrega del equipo rival y tuvo palabras de reconocimiento para los chicos de Bethel. “Quiero agradecer y felicitar a los chicos de Bethel, que hicieron un tremendo partidazo. No se relajaron durante los 15 minutos que jugaron”, expresó Fernández, quien volvió a remarcar el esfuerzo de sus propios jugadores y los definió como “unos gladiadores”.
La competencia corresponde a la categoría 2018, Nivel Escuela 1, y actualmente se encuentra en la etapa de fase regular. Rosales logró meterse entre los equipos que continúan en carrera y ahora tendrá por delante el desafío de disputar las semifinales el próximo fin de semana.

El camino hacia esta instancia se desarrolló a través de un cuadrangular en el que también participaron Bethel, Lucho y Boca. Los dos mejores equipos de la clasificación lograron avanzar y Rosales consiguió quedarse con uno de esos lugares para continuar peleando por el título.
Más allá de la competencia y los resultados, Fernández puso especial énfasis en el trabajo formativo que se realiza diariamente en la Escuela Rosales. El espacio cuenta con categorías que van desde los nacidos en 2022 y 2023 hasta las divisiones 2018, 2019, 2017 y 2016, con entrenamientos que se desarrollan durante la semana.
Trabajar con chicos de tan corta edad implica un desafío diferente para los entrenadores, principalmente por la necesidad de combinar el aprendizaje deportivo con el acompañamiento propio de cada etapa de crecimiento. En ese sentido, Fernández explicó que la paciencia es una de las claves para llevar adelante el proceso.
“Hay algunos que son bastante distraídos, como todo chiquitito. Pero la verdad es que hay que tener paciencia y estar constantemente con los chicos. No es solamente entrenamiento, también es preguntarles cómo les va en la escuela y todo lo que les pasa”, sostuvo durante la entrevista con el móvil de La Opinión Austral.
Para el entrenador, el fútbol infantil no debe reducirse únicamente al rendimiento dentro de la cancha. El desarrollo personal y escolar de cada niño también forma parte de la tarea cotidiana. “Yo les pregunto siempre y les digo que si les va bien en la escuela, en el fútbol van a ir siempre felices. Son chiquititos, tienen su proceso y no hay que apurarlos”, remarcó.

Con las semifinales cada vez más cerca, el objetivo será seguir compitiendo y disfrutando de la experiencia. Fernández dejó en claro que, a esta edad, el resultado no debe convertirse en una presión para los jugadores y que cada partido representa una oportunidad de aprendizaje.
“Como les digo a los chicos, son semifinales, no es una final del mundo. Tienen que disfrutar. Son muy chicos y tienen que disfrutar el proceso”, afirmó.
En ese camino, el acompañamiento de las familias ocupa un lugar fundamental. El entrenador agradeció especialmente a quienes acompañan a los pequeños en cada partido y entrenamiento, independientemente del resultado.
“Quiero agradecer a toda la familia que viene siempre a alentar a los peques, con resultados positivos o negativos, y que está constantemente ayudándonos a nosotros y también a los chicos para que sean felices”, concluyó Fernández en diálogo con La Opinión Austral.
Ahora, Rosales se prepara para afrontar las semifinales del próximo fin de semana con la ilusión de seguir avanzando en la competencia, pero con una premisa que se mantiene firme desde el comienzo: que los chicos puedan crecer, aprender y disfrutar del fútbol como parte de un proceso que va mucho más allá del resultado de un partido.
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