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Con mucha curiosidad y entusiasmo, los argentinos de todo el país sin distinción de colores ni de liderazgos, siguen con atenta atención como nunca el desarrollo del torneo mundial de fútbol destacándose la importancia que el tema ha tomado en todo el territorio nacional.
También quizás con la facilidad que hoy otorgan los medios audiovisuales de comunicación, se puede apreciar lo que sucede en todo el ámbito provincial y como nunca, podemos observar a través de un simple celular, los festejos fenomenales en Calafate, Río Turbio, San Julián, Caleta Olivia o Los Antiguos, o en todo caso mas allá de nuestros límites en Comodoro o en Buenos Aires, donde los colores de la camiseta nacional predominan sobre cualquier otra presentación.
Esta metodología que íntimamente nos enorgullece aunque haya quienes no entiendan de fútbol, si comprender la alegría popular que representa la idea, que es pegajosa y notablemente contagiosa en todo sentido, donde solo algunos detractores desubicados que mezclan la velocidad con el tocino pueden estar ajenos a una expresión mas que popular, que abarca a toda la argentinidad día a día y la pone del mismo lado.
De pronto uno se imagina si un esfuerzo mancomunado de esta naturaleza no podría darse en otros aspectos sociales y de otra índole, lo que sería darle al país una garantía de empuje fenomenal si se llevara a cabo con la gran mayoría para el mismo lado en una idea compartida fuera cual fuera, porque lo que se podría lograr sería mas que trascendente.
La expresión popular volcada a la calle como se vio el pasado sábado en horario nocturno con un frío realmente notable en cada esquina, no fue mas que la conclusión de una necesidad social que nos enorgullece donde quedan a un costado las mezquindades y la banderas para ir detrás de una sola, la que nos une y pinta una realidad que podría ser posible aún con pensamientos distintos.
La unidad de criterios entonces es posible, siempre y cuando los intereses particulares no se mezclen con la realidad y la tergiversen en beneficio de unos o de otros y quizás algún día esas reflexiones predominen sobre las otras y podamos “tirar todos para un mismo lado”, un sueño que podría cumplirse alguna vez mas allá del fútbol, aunque este logro sea fantástico porque el deporte nos muestra que es factible, que es razonablemente posible y que la realidad supera las ideas contrarias.
Tendríamos que jugar este partido todas las semanas porque como dijo alguna vez Pierre de Couvertin cuando inauguró las primeras olimpíadas de nuestra era, “competir es compartir” y no sería tan difícil, pero habría que ponerse de acuerdo que es lo mas complicado.
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