18 AÑOS DESPUÉS

Héctor Aburto contó su verdad

Hasta la fecha, nunca había hablado de los motivos que lo llevaron a renunciar a la Intendencia de Río Gallegos. “No tengo causas penales, nunca tuve un procesamiento, ni siquiera una indagatoria”, indicó. Su presente en una gerencia de SPSE.

Por Pablo Manuel


Era el verano de 2002, dos años y un mes después de haber asumido, acorralado por la internas en su partido, en plena crisis social y política del país, y en medio de denuncias, presentaba su renuncia el intendente de Río Gallegos, Héctor Aburto. Había ocupado el sillón de calle San Martín con 40 años, después de haber sido elegido intendente sin ser el más votado. En las elecciones de 1999 consiguió bastantes menos votos que Héctor Roquel (UCR). Ese año, la Ley de Lemas dejó una gran sensación de injusticia.

Con poca legitimidad de base (fue el primero en imponerse en esas condiciones), una parte importante de la gente de Río Gallegos nunca lo reconoció como intendente. Además, le tocó vivir bajo la sombra de Alfredo “Freddy” Martínez (UCR), su antecesor. Tan así fue que muchos recuerdan la anécdota del aniversario de Río Gallegos de 1999, cuando llevaba un puñado de días en el cargo y subió a entregarle un presente a la cantante Soledad Pastorutti y una parte del público le regaló un tremendo abucheo.

A pocos meses de asumir, ya había una sensación de que las cosas se le habían ido de las manos. Se habló siempre del faltante de miles de bolsas de cemento. Fue la denuncia ícono de su gestión. Nunca antes habló públicamente del tema. Hoy, 18 años después, el Arq. Héctor Aburto cuenta por primera vez porqué renunció. En una entrevista exclusiva con La Opinión Austral, indicó que las denuncias fueron mediáticas y habló de su presente en una de las gerencias de la empresa SPSE.

La intendencia

Héctor Aburto comenzó su desempeño en la función pública durante la intendencia de Néstor Kirchner. Estuvo en casi todos los estamentos de la Secretaría de Obras Públicas. Cuando Kirchner llegó a la Gobernación, pasó a la Subsecretaría de Obras Públicas de la provincia, cargo en el que estuvo ocho años.

“Fue de un gran aprendizaje, tanto en lo que hace a la gestión como en lo político, acompañando siempre el proyecto del Frente Para la Victoria, en un momento de gran transformación donde se hizo una gran cantidad de escuelas, el Hospital de Río Gallegos y en otras localidades”, recordó a la distancia.

Alrededor de los 40 años, siendo el sublema más votado dentro del FPV, le tocó asumir la Intendencia capitalina: “Fue en un tiempo muy difícil, fue entre los años 2000 y 2001, donde nuestro país estaba viviendo una de las peores situaciones económicas y políticas de nuestra historia”, resumió.

LOA. - ¿Cree que haber sido el primer intendente elegido con menos votos que su rival (Héctor Roquel) lo condicionó de entrada en su gestión?

H.A.- Era un tiempo distinto. Había una militancia y una actividad política muy fuerte. Había un gran debate interno. El intendente, que en ese caso era yo, era producto de una conjunción de ideas distintas que había dentro de nuestro proyecto. Había militantes de distintos sectores, mucha presencia territorial, y eso hacía que hubiera mucho debate. En esa época, éramos todos partes de un proyecto político en el que había distintas miradas.

“Era un tiempo distinto. Había una actividad política muy fuerte”.

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LOA.- La oposición lo cuestionó casi desde que asumió ¿Cómo toma y recuerda hoy esas críticas?

H.A.- Cuando uno se mete en política toca intereses, cuando trabaja con los vecinos, con la gente, habla de inclusión social, indudablemente molesta a mucha gente. Pero lo que más molestó fueron los golpes bajos; con el tiempo uno lamentablemente se acostumbra. Aparecen denuncias que son mediáticas, ahora que tengo más participación, salen nuevamente con eso. Pero para mí, la política no es la obtención de un cargo, es por una convicción. Obviamente que se hace más visible en la función pública. Cuando hay alguna aceptación de la gente en los barrios, aparecen aquellos que porque no pueden llegar ahí o como no pueden estar con la gente, vuelven a hablar de denuncias o sospechas.

LOA.- Aún hoy se sigue hablando de su gestión y precisamente se la asocia a una gestión municipal con sospechas de corrupción ¿Qué responde?

H.A.- Cuando lo hace la gente, es la opinión de la gente, pero cuando lo hace, por ejemplo, un periodista y habla de sospechas, tiene que ser más serio. No es que a mí no me hayan podido probar nada, yo nunca tuve nada. No tengo causas penales, nunca tuve un procesamiento, ni siquiera una indagatoria. Entonces, tiene que haber más seriedad. Hay personas que pertenecen a otros sectores políticos y hacen ese tipo de operaciones. Más allá de esas situaciones que son muy comunes, a mí lo que me lleva a hacer política, es que desde un lugar, cualquiera sea, desde la gestión con el apoyo de la gobernadora, con el apoyo de nuestro presidente y de la empresa, se pueda llevarle a la gente las herramientas que necesita.

LOA.- Nunca explicó públicamente por qué renunció aquel enero del 2002 ¿Cuál fue el motivo?

H.A.- Todo el mundo pensó o especuló en su momento que había alguna situación extraordinaria o una denuncia. Fue absolutamente una decisión política y estratégica. Observé que en la situación política y de debate de distintos sectores dentro de nuestro mismo proyecto, por ahí había algunas mayorías que pensaban distinto a mí. Cuestiones que tenían que ver con la gestión, así que decidí que era mejor dar un paso al costado. Seguí trabajando en el mismo proyecto porque nunca me fui ni armé otro partido, ni me fui a otro lineamiento. Mi vocación nunca fue por los cargos sino por la política, que creo que es una herramienta de transformación de la sociedad, llevarle a la gente la posibilidad de estar mejor, que tenga más bienestar, por eso me metí en política. Ahora me toca estar en Servicios Públicos que para mí el agua, la red de energía, son ejes para convertir una política sustentable de desarrollo, de salud; los servicios son el primer escalón de justicia social para la gente. Estoy feliz de trabajar acá y de acompañar este proyecto.

LOA.- ¿Pensó en irse de Río Gallegos luego de su renuncia como intendente?

H.A.- No, jamás. Esta es mi ciudad de origen, la que quiero, que a veces uno protesta por el viento, pero es mi lugar en el mundo. Tengo mi familia acá, a mis amigos, mis hijos. No tengo motivos para irme. Solamente me fui cuando viajé a estudiar a La Plata y una vez que me recibí de arquitecto, teniendo muchas propuestas, preferí venirme sin trabajo a Río Gallegos y continuar mi vida. Acá estoy y acá seguramente moriré, y haciendo política hasta el día que tenga posibilidades de hacerlo.

 


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