POLÉMICA

Jauría atacó ferozmente a un potrillo y sus dueños debieron sacrificarlo

El caballo fue retirado por los propietarios. Los perros habían sido abandonados en el Vaciadero Municipal. Como eran terrenos fiscales, nadie se hizo cargo. Una vecina proteccionista había hecho la denuncia a través de las redes sociales.

Por La Opinión Austral


Un hecho de gran consternación se produjo en la periferia de la ciudad de Río Gallegos: un potrillo fue ferozmente atacado por una jauría y su dueño debió sacrificarlo.

La Opinión Austral pudo reconstruir la historia y establecer que todo comenzó en la mañana del pasado viernes, cuando el dueño de una tropilla había llegado a la zona cercana entre la Armada, el barrio Madres a la Lucha y el Vaciadero Municipal para que sus caballos pasten.

Cuando el Departamento de Bienestar Animal llegó, los equinos ya habían sido llevados.

Pero el dueño de los equinos no tuvo en cuenta los perros que, en su momento, habían sido abandonados por vecinos desaprensivos e irresponsables a su suerte en el Vaciadero y que sobreviven comiendo lo que pueden.

Una jauría de unos 15 canes acorraló a los caballos. El ataque se centró en la presa más fácil: un potrillo de seis meses, a éste lo mordieron hasta matarlo. Los vecinos de la zona se apiadaron del equino y trataron de espantar a los perros, pero todo esfuerzo fue inútil.

Luego llegaría la publicación de una vecina proteccionista a través de las redes sociales; el Departamento de Bienestar Animal Municipal llegó momentos después. Desde el área comunal trataron de comunicarse con las autoridades correspondientes pero recibieron negativas.

Como las tierras de la Armada son fiscales, debería intervenir el Juzgado Federal, “también nos comunicamos con las fuerzas de seguridad, pero nos dijeron que no podían intervenir”, aseguró Alejandro Cheuqueman en declaraciones a La Opinión Austral.

LOA se comunicó con Operaciones Rurales y la Comisaría Quinta, que tienen jurisdicción hasta donde comienza la Armada, pero ambas divisiones indicaron que, efectivamente, no habían intervenido en el requerimiento.

De igual manera, cuando arribó Bienestar Animal, los equinos ya no se encontraban. “Los dueños ya se habían llevado los caballos, incluso al potrillo malherido por temor a las multas que pueden caberles”, indicó el funcionario sobre las infracciones que pueden llegar a los 20 mil pesos por “maltrato animal”.

Las multas municipales por maltrato animal se elevan hasta los 20 mil pesos.

El dato que surgió sobre los caballos es que algunos vecinos habían alcanzado a ver las marcas de propiedad que tenían. Estas señales hechas en la piel de los equinos sirve para identificarlos y dar con el dueño, pero en este caso, las mismas estaban “planchadas”, es decir ilegibles, indicaron desde la Municipalidad a LOA.

Durante toda la jornada del viernes, desde las dos de la tarde y hasta las once de la noche, Bienestar Animal estuvo abocado a dar con el paradero de los caballos y de su propietario. La jornada también se extendió -incluso- a las primeras horas del sábado.

Finalmente, en horas de la tarde-noche de ayer, los caballos y su propietario fueron localizados y se pudo reconstruir toda la historia. Según aseveró Cheuqueman, el hombre tiene a su tropilla en la zona de Punta Loyola y había traído a los equinos a pastar en la zona de la Armada. En las próximas horas, Bienestar viajará junto al personal de Operaciones Rurales para identificar los caballos y comunicarle al dueño sobre la infracción que deberá abonar según marca la ley

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