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A casi un año de una de las agresiones más violentas que sacudieron a la comunidad de El Calafate, la Justicia comenzó a dar pasos clave en la investigación. Seis jóvenes fueron citados a prestar declaración indagatoria por la feroz golpiza sufrida por Matías Baillo, el joven de 18 años que en julio de 2025 terminó hospitalizado con graves lesiones tras ser atacado en Plaza Los Pioneros, en pleno centro de la villa turística.
Tal como lo informó La Opinión Austral en su momento, el episodio, ocurrido durante la madrugada del Día del Amigo, generó una profunda conmoción en Santa Cruz no solo por la brutalidad de la escena, sino también por las imágenes que trascendieron posteriormente. La fotografía de la marca de una zapatilla estampada en el rostro del muchacho se convirtió en un símbolo del nivel de violencia con el que actuó el grupo agresor.
Ahora, cinco mayores de edad y un menor deberán comparecer ante el Juzgado de Instrucción de El Calafate para responder por el ataque ocurrido el 20 de julio del año pasado, cerca de las seis de la mañana.
Desde entonces, el caso se transformó en tema de debate entre vecinos de la localidad turística, donde muchos comenzaron a preguntarse cómo una noche de festejos terminó derivando en semejante episodio de violencia.
Aquella madrugada, lo que parecía ser el cierre habitual de los festejos por el Día del Amigo se convirtió en una escena desesperante. En la Plaza Los Pioneros, Matías fue atacado por un grupo de jóvenes que, según denunciaron sus familiares, lo golpearon y patearon mientras se encontraba indefenso en el suelo.
Cuando la Policía fue alertada de lo que ocurría, personal del Comando Radioeléctrico acudió rápidamente al lugar. Los efectivos lograron interceptar a cinco jóvenes de entre 20 y 25 años que acababan de salir de un boliche de la zona y que, según trascendió, algunos presentaban aliento etílico.
Matías debió ser trasladado e internado en el Hospital SAMIC de El Calafate, donde los médicos constataron una fractura de tabique nasal y múltiples lesiones producto de la golpiza. Con el correr de las horas, además, se conoció que el joven había perdido piezas dentales y presentaba importantes secuelas emocionales.
Sus padres relataron entonces el profundo dolor y desconcierto que atravesaban. “¿Qué pasa en El Calafate?”, expresaron públicamente, intentando encontrar una explicación a un ataque que definieron como salvaje e injustificable.
El abogado de la familia, Ignacio Alcántara, confirmó posteriormente que el daño sufrido por el joven no se limitaba únicamente a las heridas físicas. “Matías sufrió pérdida de piezas dentales, además de otros daños físicos y un impacto psicológico muy importante”, explicó en su momento a LU12 AM680. Uno de los aspectos más estremecedores del relato surgió del propio testimonio de la víctima. De acuerdo a lo señalado por el abogado, Matías aseguró que la rápida intervención policial evitó consecuencias todavía peores. “Gracias a Dios, me salvó la policía”, fue la frase que, según Alcántara, el joven le confió tras el brutal episodio.
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