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Durante la jornada del viernes, pasadas las ocho de la noche, las calles de El Calafate se convirtieron en el escenario de una maniobra imprudente que movilizó a las fuerzas de seguridad locales, concluyendo con el secuestro de un automóvil y la neutralización de un peligro inminente para la comunidad.

El hecho se desencadenó a partir del compromiso ciudadano y la pronta reacción del entramado vecinal. Fue una llamada telefónica al Comando de Patrullas de la Policía de Santa Cruz la que encendió las alarmas de los uniformados. En la comunicación, un poblador alertaba sobre la presencia de un automóvil particular que circulaba a alta velocidad y realizando maniobras sumamente peligrosas por distintos sectores urbanos, poniendo en riesgo la integridad de transeúntes y otros automovilistas.

Con los datos recabados en la alerta, las patrullas operativas montaron un dispositivo de rastreo por zonas estratégicas de la localidad. Según pudo saber La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas y lo consignado por medios de la villa turística, la búsqueda dio sus frutos minutos más tarde, cuando los efectivos lograron divisar al rodado en las inmediaciones del pintoresco paseo costero calafateño, un sector altamente concurrido por familias, deportistas y visitantes que aprovechan las últimas horas de la tarde para caminar a orillas del lago.

Sin perder tiempo, la unidad policial concretó una maniobra de interceptación para cerrarle el paso al vehículo y obligar a su conductor a detener la marcha. Al proceder a la identificación de los ocupantes, los agentes notaron de inmediato los signos evidentes de ingesta alcohólica en el joven que se encontraba al mando del volante. Ante esta situación, se solicitó la presencia de los inspectores de tránsito para someter al individuo al correspondiente test de alcoholemia.

La prueba de precisión arrojó un resultado alarmante: 1,90 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra casi cuatro veces superior a los límites tolerados y cercana a un estado de ebriedad profunda que anula por completo los reflejos y la capacidad de reacción. Frente a semejante nivel de peligrosidad, las autoridades procedieron al secuestro preventivo del automóvil, el cual fue enganchado y trasladado al depósito correspondiente, al tiempo que se labraron las actas de infracción de rigor contra el infractor.

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