Your browser doesn’t support HTML5 audio
Una situación de extrema tensión vivieron el pasado 9 de agosto familiares de una niña de apenas cinco años en El Calafate. La menor se había atragantado con un caramelo y presentaba dificultades respiratorias, en una emergencia que requería una intervención inmediata.
Según pudo saber La Opinión Austral, el dramático episodio ocurrió alrededor de las 21 horas, en inmediaciones de calle Fagnano al 1700, frente al local comercial “La Genovesa“. Un llamado telefónico recibido en la guardia de prevención de la División Comisaría Segunda de El Calafate alertó a los efectivos sobre una menor que no podía respirar con normalidad.
La respuesta policial fue inmediata. El suboficial escribiente Rodrigo Andrés Ferreira y el sargento Esteban Exequiel Ludueña se encontraban a bordo del móvil policial 1130 cuando recibieron la comunicación y se dirigieron rápidamente hacia el lugar.
Al arribar se encontraron con una escena cargada de angustia. Familiares y otras personas se encontraban alrededor de la niña, que necesitaba asistencia urgente. La menor fue identificada como GNSA, de cinco años.
En medio de la desesperación de la familia, los efectivos tomaron a la niña y comenzaron a actuar. De acuerdo con el informe interno elaborado posteriormente por la dependencia, el sargento Esteban Ludueña inició las maniobras de Heimlich, una técnica de primeros auxilios utilizada ante una obstrucción grave de las vías respiratorias provocada por un cuerpo extraño.
La situación exigía rapidez y precisión. La menor se encontraba atragantada y tenía comprometida su capacidad respiratoria. Ludueña comenzó con las maniobras y, luego de un tiempo prudencial, fue relevado por el suboficial escribiente Rodrigo Ferreira, quien continuó con la asistencia.
Finalmente, las maniobras permitieron que la niña expulsara el elemento que obstruía sus vías respiratorias y recuperara la respiración normal.
La emergencia, sin embargo, todavía no había terminado. Como la ambulancia no llegaba, la trasladaron al hospital Una vez que la menor recuperó la respiración, los policías observaron que el móvil sanitario todavía no había arribado al lugar.
Ante esa situación y teniendo en cuenta la gravedad del episodio que acababa de atravesar la niña, decidieron trasladarla directamente hacia el Hospital SAMIC de El Calafate a bordo del móvil policial.
La prioridad era garantizar que recibiera atención médica cuanto antes y descartar cualquier consecuencia derivada del tiempo durante el cual permaneció con las vías respiratorias obstruidas.
La menor fue trasladada acompañada por sus familiares y, una vez en el centro asistencial, recibió la atención correspondiente por parte del personal sanitario.
Según pudo saber este diario, también fueron asistidas su madre, CAS, de 24 años, y su abuela, IJ, de 48, quienes habían quedado profundamente conmocionadas por la situación. Posteriormente, los efectivos tomaron conocimiento de que la niña, su madre y su abuela se encontraban en buen estado de salud.
La actuación de los dos efectivos no pasó inadvertida dentro de la fuerza. El comisario inspector Walter Daniel López, jefe de la División Comisaría Segunda de El Calafate, decidió reconocer formalmente el procedimiento realizado por Ludueña y Ferreira.
El reconocimiento fue dispuesto mediante una resolución interna, en la que se destacó el accionar de ambos agentes y se ordenó que la felicitación quedara asentada como antecedente en sus respectivos legajos personales. En el documento, el jefe policial consideró que el procedimiento demostró un desempeño marcado por el “profesionalismo, dedicación y eficiencia“.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

