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En un despliegue de seguridad que buscó cortar de raíz cualquier intento de permeabilidad delictiva dentro del sistema penitenciario, las fuerzas policiales de la villa turística llevaron adelante un riguroso operativo sorpresa en el interior de la Unidad Penitenciaria de El Calafate.
Según pudo saber La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, se pudo saber que la medida se concretó durante la jornada de este miércoles y estuvo a cargo del personal de la División Investigaciones y Narcocriminalidad local, en una tarea articulada codo a codo con los efectivos de la Sección Canes.
La presencia de las brigadas antinarcóticos irrumpió en la rutina habitual del penal para dar paso a un rastrillaje pormenorizado de las dependencias, talleres y áreas comunes del establecimiento. Para ello, los agentes se apoyaron en la destreza de los canes biodetectores de narcóticos, animales especialmente adiestrados para la marcación precisa de marihuana, cocaína y otras sustancias sintéticas en espacios reducidos o mediante ocultamientos complejos.
El uso de brigadas caninas especializadas resulta un eslabón fundamental en este tipo de inspecciones de rutina, donde la rapidez y la agudeza olfativa de los perros adiestrados permiten barrer amplias superficies e infraestructuras complejas sin interrumpir de manera prolongada la operativa de la institución. Acompañados en todo momento por sus respectivos guías, los ejemplares recorrieron las dependencias del complejo penitenciario bajo estrictos protocolos de actuación profesional.
Dada la naturaleza de la intervención y la tipología de los posibles delitos a controlar, el procedimiento fue notificado de inmediato a las autoridades judiciales correspondientes. Las actuaciones quedaron puestas bajo la órbita y supervisión de la Auxiliar Fiscal, Virginia Haggi, manteniéndose el personal interviniente sujeto a las directivas normativas que rigen en la materia.
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