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Un violento despiste seguido de vuelco ocurrido en la mañana del viernes en una de las rutas más transitadas del interior santacruceño volvió a encender las alarmas sobre la combinación de alcohol y conducción. Dos personas que viajaban desde El Calafate debieron ser asistidas y trasladadas a un centro de salud tras el accidente registrado a más de 120 kilómetros de la villa turística.

La tranquilidad habitual de la mañana en el interior de Santa Cruz se vio interrumpida este viernes por un siniestro vial de considerable magnitud ocurrido sobre la Ruta Nacional N°40, uno de los corredores más importantes de la provincia y clave para el tránsito turístico y productivo. De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas se pudo saber que el hecho tuvo lugar en cercanías de la Estancia Librun, un establecimiento rural ubicado a unos 126 kilómetros de El Calafate, pasando el paraje La Esperanza.

El rodado perdió uno de los paragolpes durante el incidente. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Según pudo reconstruir este diario a partir de fuentes oficiales, el incidente fue protagonizado por un Toyota Corolla que circulaba en sentido norte-sur, con dos ocupantes a bordo. Por motivos que aún son materia de investigación, el conductor perdió el control del rodado, lo que derivó en un despiste seguido de un vuelco que dejó al vehículo completamente destruido, con severos daños en su carrocería que evidenciaban la violencia del impacto.

Al arribar al lugar, el personal policial se encontró con una escena elocuente: el automóvil fuera de la calzada, con signos claros de haber dado varios tumbos antes de detenerse. Los ocupantes, ambos mayores de edad y provenientes de la ciudad de El Calafate, presentaban distintas lesiones, por lo que fueron asistidos en el lugar y posteriormente derivados al centro asistencial más cercano para una evaluación médica más exhaustiva. Hasta el momento, no trascendieron detalles oficiales sobre la gravedad de las heridas, aunque se confirmó que ambos se encontraban conscientes al momento del traslado.

Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue el hallazgo, en inmediaciones del vehículo siniestrado, de botellas de bebidas alcohólicas, entre ellas gin y vodka. Este dato abrió la hipótesis de que el conductor podría haber estado alcoholizado al momento del accidente, una presunción que ahora forma parte central de las actuaciones judiciales y administrativas que se llevan adelante.

La botella de vodka, todavía con alcohol en su interior. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En el procedimiento intervino personal de la Unidad Operativa La Esperanza de la Policía Caminera de la provincia de Santa Cruz, que trabajó en el lugar para resguardar la zona, ordenar el tránsito y realizar las pericias correspondientes. Desde esa dependencia indicaron que se labraron las actuaciones de rigor y que se aguardará el resultado de los exámenes médicos y toxicológicos para confirmar o descartar el consumo de alcohol como factor determinante del siniestro.

Desde las fuerzas de seguridad reiteraron el llamado a la responsabilidad al volante, recordando que conducir bajo los efectos del alcohol no solo pone en riesgo la vida de quien maneja, sino también la de terceros que circulan por la ruta. En una provincia de grandes distancias y condiciones climáticas cambiantes, cada decisión al volante puede marcar la diferencia entre llegar a destino o protagonizar una tragedia.

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