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La imponente geografía de El Calafate no solo atrae a miles de visitantes de todo el mundo, sino que también exige un esfuerzo constante por parte de las fuerzas de seguridad para blindar uno de los destinos más emblemáticos de la Patagonia frente al avance de los delitos complejos. En este marco, durante los últimos días, la División Investigaciones de la villa turística llevó adelante un riguroso operativo de control preventivo y disuasión, siguiendo los lineamientos estratégicos trazados por la Superintendencia de Policía Judicial de Santa Cruz.

El dispositivo de seguridad se estructuró en dos frentes de acción simultáneos, apuntando a los principales canales de ingreso de personas y mercaderías: el portal de acceso vial a la ciudad y las sucursales comerciales dedicadas al despacho y recepción de paquetería. Para garantizar la eficacia de las inspecciones, el despliegue contó con la participación estelar de la Sección Canes, que aportó el infalible olfato de los perros biodetectores de narcóticos, los K9 “Alma” y “Apolo“.

Durante la jornada matutina, el grueso de los efectivos se apostó en el Portal de Ingreso a El Calafate, un punto neurálgico donde confluye el tránsito de vehículos particulares, camionetas de turismo y colectivos de larga distancia. La tarea de los uniformados consistió en la identificación de personas y la fiscalización vehicular, un filtro indispensable para mantener la tranquilidad en la ciudad.

Un móvil oficial en el portal de ingreso a la ciudad de El Calafate. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Fue en medio de esta rutina de control donde se produjo la intervención más destacada del operativo. Al detener la marcha de un ómnibus de transporte de pasajeros para una inspección de bodega, la perra “Alma” entró en acción. Con el adiestramiento que caracteriza a la brigada canina, el animal recorrió el sector de equipajes hasta realizar lo que en la jerga policial se conoce como una “marcación pasiva”: sentarse en silencio junto a un bulto específico para indicar la presencia de sustancias.

Inmediatamente, los efectivos procedieron a identificar al propietario del equipaje. Al requisar el interior, constataron que el viajero transportaba 8,2 gramos de flores de marihuana. Sin embargo, el procedimiento no derivó en una detención. El ciudadano, actuando conforme a la legislación nacional vigente, exhibió ante los agentes la credencial que lo certifica como usuario inscripto en el Registro del Programa de Cannabis (REPROCANN), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

También se hicieron controles preventivos en depósitos de paquetería. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Los uniformados verificaron la validez y vigencia de la autorización oficial, así como también que la cantidad transportada (8,2 gramos) se encontraba muy por debajo del límite máximo de 40 gramos permitido por la normativa para el traslado en la vía pública. Ante la constatación de que no existía delito alguno, el personal policial se comunicó con la Auxiliar Fiscal en turno de la Unidad Fiscal de Río Gallegos, quien avaló el procedimiento. Sin mediar medidas restrictivas, el pasajero guardó sus pertenencias y continuó su viaje, en un claro ejemplo de que los controles no buscan avasallar derechos, sino garantizar la legalidad.

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