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La tranquilidad habitual de El Calafate se vio alterada en las últimas horas cuando un intento de robo en vehículos estacionados derivó en una intervención vecinal que terminó con un hombre retenido hasta la llegada de la Policía. El episodio, ocurrido en el barrio Altos de Terrazas, detrás del hogar de ancianos, volvió a encender la preocupación por la modalidad delictiva conocida como “tanteo”, una práctica silenciosa pero frecuente que apunta a autos sin medidas de seguridad.
Según pudo saber La Opinión Austral, todo comenzó cuando una cámara de seguridad instalada en una vivienda particular registró el momento en que un hombre ingresó al predio y se acercó a un auto estacionado. En las imágenes, que luego fueron difundidas, se observa cómo el sujeto prueba la puerta del vehículo con la clara intención de verificar si estaba sin llave. Al no lograr abrirlo, se retira del lugar con aparente calma, como si nada hubiera ocurrido.
Martín, propietario de la vivienda donde quedó registrado el primer intento, relató que fue su pareja quien advirtió la situación al revisar el sistema de vigilancia. “Apenas vimos lo que pasaba, llamamos a la Policía”, explicó a Señal Calafate. El testimonio refleja una reacción inmediata que, a la postre, resultaría clave para frustrar un segundo intento.
Según contaron vecinos del sector, esta modalidad no es nueva. “Así va tanteando todos los autos hasta que encuentra uno abierto y se roba algo”, señalaron con preocupación. Se trata de un mecanismo simple, que no implica roturas ni ruidos, y que muchas veces pasa desapercibido hasta que la víctima nota la falta de pertenencias en el interior del vehículo.
Minutos después del primer episodio, y a escasa distancia, el mismo hombre habría intentado repetir la maniobra con otro auto, esta vez perteneciente a una vecina del barrio. La mujer advirtió la presencia extraña alrededor de su rodado y alertó de inmediato a su pareja.
En cuestión de instantes, varios vecinos lograron interceptar al sospechoso y retenerlo en el lugar, evitando que se diera a la fuga. La Policía, que ya se dirigía al barrio tras la primera comunicación, arribó poco después y se hizo cargo del procedimiento. El accionar conjunto entre la comunidad y las fuerzas de seguridad fue determinante para evitar que el hecho pasara a mayores.
Personal policial realizó las actuaciones de rigor en ambos vehículos involucrados. Se procedió al levantamiento de huellas dactilares y a la realización de pericias, con el objetivo de reunir pruebas que permitan establecer con precisión la participación del demorado y su eventual vinculación con otros hechos similares. El hombre fue trasladado a la comisaría y quedó a disposición de la Justicia.
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