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En apenas treinta segundos, la tranquilidad de la noche de El Calafate se quebró con una escena de violencia que quedó registrada en video. Un hombre armado con un cuchillo ingresó a un kiosco céntrico, intimidó al empleado y escapó con dinero en efectivo, mientras su cómplice lo aguardaba afuera a bordo de una motocicleta. El hecho ocurrió en la madrugada del lunes y es investigado por la División de Investigaciones (DDI) local.

Según pudo saber La Opinión Austral, el episodio tuvo lugar el domingo 1 de marzo, alrededor de las 23 horas, en el kiosco “Extra”, un comercio ubicado en la zona céntrica de la ciudad de El Calafate, uno de los principales polos turísticos de la provincia de Santa Cruz. Según la información oficial a la que tuvo acceso este medio, la denuncia fue canalizada a través de la División Comisaría Primera, lo que activó la inmediata intervención de la División Investigaciones de El Calafate, dependiente de la Superintendencia de Policía Judicial e Investigaciones.

De acuerdo con la síntesis policial, dos sujetos actuaron de manera coordinada. Uno de ellos ingresó al local empuñando un arma blanca, se dirigió directamente hacia la caja registradora y, bajo amenaza, sustrajo el dinero en efectivo frente al empleado, que nada pudo hacer más que obedecer ante la situación de riesgo. El asaltante fue descripto como un hombre de contextura delgada, con el rostro cubierto por una bufanda de color claro. Vestía un buzo negro con capucha que llevaba una inscripción con la letra “H” en el frente, pantalón tipo jeans gris claro y zapatillas blancas.

Mientras tanto, el segundo implicado permanecía en el exterior, apoyado en una motocicleta dominio A1776YD, cumpliendo presumiblemente el rol de “campana”, apoyo logístico y facilitando la huida. Tras concretar el robo, el autor material salió rápidamente del comercio y ambos se dieron a la fuga.

El hecho quedó íntegramente registrado por las cámaras de seguridad del local. Las imágenes, a las que tuvo acceso La Opinión Austral, no superan los treinta segundos, pero resultan elocuentes en cuanto a la violencia del accionar. Se observa el ingreso intempestivo del asaltante, el gesto amenazante con el arma blanca y la rapidez con la que toma el dinero antes de retirarse. No hubo agresiones físicas, pero el impacto psicológico para la víctima es innegable.

Fuentes vinculadas a la investigación confirmaron que se trabaja en el relevamiento de cámaras de seguridad en las inmediaciones para reconstruir el recorrido de los sospechosos antes y después del ilícito.

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