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La Justicia santacruceña asestó este viernes un golpe definitivo al entramado del crimen organizado que operaba en el flanco cordillerano provincial. Cerca del mediodía, en el marco de una audiencia realizada mediante videoconferencia, se dictó la prisión preventiva por un plazo de 90 días para la totalidad de los integrantes del clan familiar de nacionalidad uruguaya desmantelado en El Calafate. La medida cautelar por tres meses, que se convirtió en el dato judicial más relevante de la jornada, garantiza que los imputados continúen alojados tras las rejas en dependencias policiales locales mientras avanza la instrucción formal de la causa.
Los acusados escucharon la resolución judicial desde los calabozos donde permanecen detenidos en estricto carácter de incomunicados. Ante la contundencia de los elementos probatorios reunidos y el peligro procesal de fuga o entorpecimiento de la investigación, el fiscal interino a cargo de la Unidad Fiscal de Río Gallegos, Julio César Zárate, logró fundamentar el pedido de privación preventiva de la libertad por 90 días, asegurando que la red narco permanezca neutralizada durante la etapa clave del proceso penal.
Esta determinación judicial pone el broche de oro al denominado operativo “Lazos de Sangre“, una investigación de alta complejidad encabezada por la División de Investigaciones y Narcocriminalidad de El Calafate, bajo la órbita del Departamento de Crimen Organizado Zona Sur de la Policía de Santa Cruz.
Tal como lo informó La Opinión Austral, la pesquisa requirió más de medio año de labor sigilosa, combinando seguimientos encubiertos, escuchas telefónicas y el mapeo minucioso de las rutinas de la banda, lo que permitió comprobar la existencia de una aceitada logística de venta de estupefacientes bajo las modalidades de “kiosco” y “delivery”.
La organización se destacaba por un inusual nivel de modernización técnica e infraestructura comercial para la escala del menudeo local. Para concretar las ventas en la Villa Turística, el clan no solo aceptaba efectivo, sino que utilizaba terminales electrónicas de pago tipo Posnet para efectuar cobros mediante tarjetas de débito, crédito o transferencias bancarias en línea.
A su vez, los búnkeres de fraccionamiento contaban con circuitos cerrados de cámaras de videovigilancia para monitorear en tiempo real los accesos y prevenir cualquier irrupción de las fuerzas de seguridad.
El despliegue operativo para desarticular a la banda se ejecutó entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, mediante tres allanamientos simultáneos en puntos neurálgicos de la ciudad. En un complejo de departamentos ubicado en la zona alta, los efectivos sorprendieron en flagrante delito a una mujer de más de 40 años junto a su hijo de 19, en el preciso instante en que la madre fraccionaba clorhidrato de cocaína sobre la mesa familiar. De forma coordinada, un segundo procedimiento en la calle De las Acacias al 3000 culminó con la aprehensión de una mujer mayor de 65 años y un hombre de 30, mientras que la tercera inspección se llevó a cabo en un local comercial sin ocupantes sobre la avenida del Libertador.
El alcance de la organización criminal traspasaba las fronteras calafateñas. En el mismo dispositivo de seguridad, personal de la División Investigaciones y Narcocriminalidad Isla Pavón interceptó a una ramificación del grupo en la localidad de Comandante Luis Piedra Buena. En dicho procedimiento se efectivizó la detención de otros eslabones de la banda y se procedió al secuestro de una camioneta Volkswagen Amarok, vehículo clave que era utilizado para la logística y el traslado interurbano de los cargamentos de droga.
El balance total de los registros dio cuenta del poder operativo del clan. En conjunto, las autoridades incautaron más de un kilogramo de clorhidrato de cocaína de máxima pureza moldeada en tizas y envoltorios listos para la venta, cerca de 300 gramos de marihuana , balanzas digitales de precisión, elementos de estiramiento y corte, recortes de nylon, material tecnológico, una réplica de arma de fuego, municiones de calibre real y cuatro automotores afectados al reparto de las sustancias.
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