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La tranquilidad habitual de la costanera de El Calafate se vio alterada en la madrugada de este sábado por un robo que tuvo como blanco a un local gastronómico. El episodio, que se produjo mientras la ciudad descansaba, dejó al descubierto una modalidad delictiva precisa y, según sospechan los investigadores, posiblemente planificada.
El hecho ocurrió en una parrilla ubicada sobre la avenida costanera Presidente Néstor Kirchner al 5200. Todo salió a la luz cuando el sistema de alarmas del comercio se activó, lo que permitió que el propietario diera aviso inmediato a la Policía. A partir de ese momento, se desplegó un operativo que permitió constatar rápidamente que el local había sido vulnerado.
Al arribar al lugar, los efectivos observaron que una ventana correspondiente a uno de los baños había sido forzada. Ese punto habría sido utilizado como acceso por el o los autores del robo, quienes lograron ingresar sin generar daños visibles en otros sectores del establecimiento.
Una vez dentro, los delincuentes actuaron con rapidez y, según los primeros indicios, con conocimiento previo del lugar. Del interior sustrajeron cuatro teléfonos celulares, varias botellas de bebidas alcohólicas y la caja registradora, que contenía aproximadamente apenas 150 mil pesos en efectivo. Este último elemento fue hallado poco después en el exterior del predio, completamente vacío, lo que indica que el dinero fue retirado en el lugar antes de abandonar la escena.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es la ausencia de desorden generalizado dentro del local. No se detectaron signos de una búsqueda al azar ni daños innecesarios, lo que refuerza la hipótesis de que quienes llevaron adelante el robo sabían exactamente dónde dirigirse. En términos investigativos, se trata de un dato clave que orienta las líneas de trabajo hacia un posible conocimiento previo del comercio.
En el lugar trabajó personal de la División Criminalística junto a efectivos de la Comisaría Segunda y del Comando de Patrullas. Las tareas incluyeron el relevamiento de huellas, la recolección de indicios y la documentación de la escena, con el objetivo de reconstruir la mecánica del hecho y avanzar en la identificación de los responsables.
En paralelo, la Policía se encuentra abocada al análisis de cámaras de seguridad tanto del local como de la zona, una herramienta que en los últimos años se ha vuelto central en este tipo de investigaciones. La ubicación del comercio, en un sector transitado y con presencia de dispositivos de vigilancia, podría resultar determinante para esclarecer lo ocurrido.
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