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El Calafate se encuentra conmocionada tras conocerse una contundente resolución judicial que saca a la luz una trama de violencia, abuso y sometimiento intrafamiliar prolongada durante años. El Juzgado de Instrucción local ordenó la inmediata detención y dictó el procesamiento con prisión preventiva para un hombre de nacionalidad paraguaya, que se desempeñaba como remisero en la villa turística, imputado por graves delitos contra la integridad sexual cometidos contra dos víctimas cuando ambas eran niñas.

El caso, cuya instrucción cobró un impulso decisivo en los últimos meses, tuvo su origen formal a fines de 2025, momento en que las madres de las dos menores radicaron las correspondientes denuncias penales. Sin embargo, los episodios investigados por la Justicia no eran recientes: el trasfondo del horror se remonta a varios años atrás, registrándose las primeras agresiones hace aproximadamente una década.

La reconstrucción judicial reveló un patrón sistemático de abusos prolongados en el tiempo. Según indicaron fuentes consultadas por La Opinión Austral y lo consignado por medios de la villa turística, uno de los expedientes más desgarradores involucra a una joven que actualmente ha alcanzado la mayoría de edad. La causa fue iniciada por su madre -expareja del imputado- y le permitió a la víctima, tras un largo proceso de contención psicológica, romper el silencio y declarar minuciosamente sobre las vejaciones sufridas durante su infancia.

Carlos Alberto Albarracín, juez de Instrucción en lo Penal y de Minoridad de El Calafate.

Según se desprende de la investigación, el acusado aprovechaba los momentos en que la mujer salía a cumplir con su jornada laboral para quedar al cuidado de la niña y consumar los ataques. Las conductas investigadas van desde tocamientos impúdicos hasta episodios catalogados por el Código Penal como abuso sexual gravemente ultrajante y acceso carnal, los cuales se reiteraron de manera ininterrumpida por un lapso no menor a tres años. La convivencia previa y la posición de guarda que ejercía el imputado agravan significativamente la calificación procesal.

A este aberrante cuadro se suma la presentación de una segunda denuncia radicada de forma paralela. La víctima es una niña que aún continúa siendo menor de edad y nieta de una persona allegada al entorno del remisero. En este caso, la Justicia investiga un hecho encuadrado provisoriamente bajo la figura de abuso sexual simple. En ambos casos, las identidades de las víctimas se mantienen en estricta reserva legal para evitar su revictimización.

A pesar de la extrema gravedad de las acusaciones, durante la etapa inicial de recolección de pruebas el sujeto permaneció en libertad, limitado únicamente por una prohibición de acercamiento dispuesta por el magistrado. Lejos de acatar la manda judicial, el hombre incurrió en severas desobediencias: se registraron episodios donde el denunciado amedrentó e intimidó en plena vía pública a la joven mayor de edad para condicionar su testimonio.

Ese accionar intimidatorio, sumado a la contundencia de las pericias psicológicas, los testimonios cruzados y el inminente peligro procesal, llevó al juez Carlos Alberto Albarracín a dar un giro drástico en la causa. Al evaluar el riesgo de fuga, la expectativa de una pena de cumplimiento efectivo y la reiteración de los hechos, el magistrado firmó la orden de detención. Durante la tarde del martes, efectivos policiales hicieron efectiva la captura del acusado, quien fue alojado en los calabozos de la Comisaría Segunda a la espera del avance del proceso judicial.

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