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Una situación de riesgo se vivió en plena noche patagónica en El Chaltén, cuando una fuga de gas obligó a evacuar de manera preventiva a 24 personas que se encontraban alojadas en un albergue de la localidad. La rápida intervención de la unidad de ataque rápido de Bomberos de la Policía de la provincia de Santa Cruz, junto al trabajo técnico de Distrigas y la colaboración de la comisaría local, permitió controlar el episodio sin que se registraran heridos ni consecuencias mayores.

Según pudo saber La Opinión Austral, el hecho ocurrió durante la noche del sábado, en un horario en el que la mayoría de los huéspedes descansaba tras una jornada típica en la villa turística, marcada por caminatas, excursiones y el ritmo propio de una de las capitales nacionales del trekking. En ese contexto, cualquier contingencia vinculada a gas natural o gas licuado de petróleo adquiere una dimensión crítica, especialmente en establecimientos que alojan a visitantes que, en muchos casos, no conocen en detalle la infraestructura del lugar.

Ante la detección de la anomalía, se activó de inmediato el protocolo de emergencia. El personal de Bomberos procedió a la evacuación total del albergue, priorizando la integridad física de las personas y evitando la exposición a una posible acumulación de gases. Las 24 personas fueron retiradas del edificio durante la madrugada, en una maniobra que demandó coordinación, calma y precisión, teniendo en cuenta las bajas temperaturas habituales en la zona y la necesidad de contener a los huéspedes en una situación inesperada.

En paralelo, se inició la tarea técnica para determinar el origen y alcance de la fuga. El trabajo se realizó de manera conjunta con Distrigas, que aportó equipamiento especializado, entre ellos un detector multigás Microgas3, utilizado para identificar la presencia y migración de gas metano y GLP. Este tipo de tecnología permite medir concentraciones en distintos ambientes y sectores, detectar puntos críticos y establecer si el riesgo persiste o ha sido neutralizado.

La intervención no se limitó a un simple chequeo superficial. Los equipos recorrieron las instalaciones, verificaron conexiones, cañerías y sectores cerrados donde podría acumularse gas, un escenario especialmente peligroso por el riesgo de intoxicación o explosión. Recién tras estas verificaciones y con mediciones que indicaron valores dentro de parámetros seguros, la zona fue declarada apta para el reingreso.

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