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España atraviesa una de las peores tragedias ferroviarias de los últimos años. Al menos 64 personas murieron y otras 80 resultaron heridas en el choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido este miércoles 28 de octubre en la provincia de Toledo. Los equipos de emergencia seguían trabajando en la zona y las autoridades no descartaban que el número de víctimas aumentara.
El Gobierno argentino, a través de Cancillería, rastrea los reportes oficiales para confirmar si hay ciudadanos argentinos entre las víctimas o los heridos. La Embajada argentina en España y el Consulado General en Madrid activaron una guardia para asistir a las familias que buscan información. El consulado habilitó el teléfono y WhatsApp +34609240408 para recibir consultas de emergencia.

El accidente ocurrió en las vías que unen Madrid con Sevilla, a la altura de Urda, cerca del kilómetro 118. Las dos formaciones circulaban en dirección a Sevilla: un tren AVE de Renfe impactó contra la parte trasera de una formación de la empresa Iryo, que estaba detenida. Al menos dos vagones descarrilaron y algunos terminaron sobre un terraplén.
En total, viajaban 544 personas: 397 pasajeros en el tren de Renfe y 147 —entre ellos un bebé— en el de Iryo. La colisión movilizó a bomberos, policías, personal sanitario y equipos de rescate, que trabajaban para asistir a los heridos y revisar los vagones más dañados.
Desde Protección Civil pidieron preparar espacios para recibir a los pasajeros evacuados y en Urda se dispuso un pabellón deportivo. Los heridos fueron derivados a hospitales de la zona para ser asistidos por personal médico.
La circulación ferroviaria entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía quedó interrumpida. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, suspendió su agenda y expresó sus condolencias, mientras que los reyes Felipe VI y Letizia manifestaron que seguían de cerca la situación.

Las causas aún no fueron establecidas oficialmente. Entre las primeras hipótesis difundidas por medios españoles aparecen una falla en el sistema de señalización y un posible error humano durante el paso del control automático al manual. Según esas versiones, varios trenes se detuvieron por un problema técnico y luego recibieron la orden de reanudar la marcha.
En este sentido, la formación de Iryo habría quedado inmovilizada y el AVE que venía detrás terminó chocándola a gran velocidad. La investigación deberá determinar cómo se dieron las instrucciones y si hubo fallas técnicas o de procedimiento.
El accidente volvió a poner en debate la seguridad ferroviaria en España, ya que en enero de este mismo año, 45 personas murieron cuando un tren descarriló y chocó contra otra formación que circulaba en sentido contrario. La investigación continúa mientras avanzan las tareas de rescate, identificación de las víctimas y asistencia a los pasajeros y sus familias.
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