Mientras Córdoba pretende multar con hasta 15 mil pesos a quienes arrojen los restos de cigarrillo en la vereda, en otros lugares se vienen implementando medidas similares.
En Estados Unidos, la colilla del cigarrillo se considera basura tóxica, porque tiene ingredientes como acetato de celulosa, nicotina, titanium y propileno.

En las ciudades costeras, el Estado gasta aproximadamente 4 mil millones al año para limpiar toda la mugre que generan. Por ejemplo, en San Francisco se gasta 11 millones de dólares anualmente.
Propuesta
Hay una propuesta que todavía no ha sido concretada, pero plantea trata de aumentar el precio del paquete a un dólar más y que eso vaya a un fondo de limpieza.
De esta manera, en vez de aplicar multas, el fumador ya está pagando la limpieza de lo que se va a generar en basura al tirar las colillas. En cuanto a los ceniceros, los hay por todos lados.
En tanto, en Italia, arrojar colillas en la vía pública está prohibido y corresponde una multa de 300 euros a quien incumpla la medida.

En las veredas hay recipientes para colocarlos. Asimismo, está prohibido fumar en las proximidades de los edificios públicos, especialmente cerca de las escuelas.
Al mismo tiempo, todas las municipalidades difunden recomendaciones para tener limpia la ciudad.
El consumo de tabaco es considerado un problema de salud pública. Más de ocho millones de personas fallecen a causa de su consumo según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El daño al medio ambiente
Las colillas de los cigarrillos están compuestas por filtros de acetato de celulosa, un derivado del petróleo, que se utiliza para diluir y enfriar el humo inhalado por los fumadores y para atrapar parte del alquitrán que contienen los cigarrillos. Son la mayor causa de basura en el mundo.
Representan entre el 30 y 40% de todos los residuos recogidos cada año en la limpieza urbana y en la de las playas a escala internacional. Se estima que se desechan 4,5 trillones de colillas por año en todos los rincones del planeta. Sí, 4,5 seguido de dieciocho ceros, una cantidad tremendamente grande.

Generalmente, los fumadores las tiran al piso sin ningún reparo. La lluvia las arrastra a las alcantarillas y terminan en las fuentes de agua más cercanas, ríos, lagos y mares.
Para la organización mundial estadounidense Ocean Conservancy, fundada en 1972, una sola colilla de cigarrillo puede contaminar hasta cincuenta litros de agua potable, por la enorme cantidad de sustancias que la componen, como la nicotina, el alquitrán, el arsénico, el plomo y los hidrocarburos poliaromáticos.
Una vez que se desintegran, se convierten en micropartículas, que se esparcen rápidamente en el suelo o en el agua confundiendo a los peces y a los mamíferos marinos, que las comen como si fuesen alimento, alterando su ciclo biológico y provocando en muchos casos su muerte.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

