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“Ya son muchos días de espera”, dijeron a La Opinión Austral allegado a la familia de Adrián Guillermo Arismendi, el turista argentino que murió en Brasil durante un vuelo en ala delta, sobre el traslado de los restos del joven de 26 años para brindar el último adiós en la localidad de Puerto Deseado.
Desde el Aeroclub y la embajada argentina del país latinoamericano se contactaron con la familia de la víctima y dieron a conocer que se iban a hacer cargo de los papeles necesarios y el traslado del cuerpo hasta la zona norte de la provincia de Santa Cruz, por lo que no era necesario que viajen.
La familia del joven está compuesta por sus tres hermanos, su mamá y su papá. Los allegados del joven expresaron su dolor en contacto con La Opinión Austral. “Es muy doloroso como nos enteramos nosotros, estar tan lejos es muy triste”, comentaron y dieron a conocer que, este jueves, “estamos esperando respuesta de el consulado que estarían llegando hoy“.
Días antes, cercanos a la familia habían indicado a este medio: “Por el momento ellos saben lo mismo que todos, están pasando un momento muy difícil, piden respeto a los vecinos, se enteraron por teléfono que el chico había muerto” y pidieron respecto.
Arismendi había viajado a Brasil con amigos a disfrutar sus vacaciones. El lunes 2 de noviembre, los turistas fueron a un Aeroclub y contrataron los servicios para hacer vuelos en ala delta en las inmediaciones de la playa de São Conrado, uno de los sectores más conocidos de Río de Janeiro para la práctica de estas actividades.
El vuelo del joven, que iba acompañado por el instructor brasileño Luiz Eduardo Rodrigues dos Santos, había comenzado en la rampa de Pedra Bonita. Pero, durante la maniobra de aproximación hacia la costa, la aeronave habría presentado dificultades de navegación y perdió altura por debajo de la trayectoria habitual.
El turista deseadente y su instructor se estrellaron contra un muro de piedra que separa el paseo marítimo de la arena. El choque provocó heridas de extrema gravedad en sus dos ocupantes y, aunque fueron trasladados en helicóptero a un hospital, murieron debido a que habían ingresado con cuadros de paro cardiorrespiratorio.
Los vuelos en São Conrado fueron suspendidos tras la tragedia en la que murieron Arismendi y el instructor brasileño. En tanto, las autoridades investigan el hecho que conmocionó a Latinoamérica el lunes pasado.
Las tareas investigativas quedaron a cargo de la Policía Civil de Río de Janeiro. La comisaria Daniela Terra, responsable de la 14ª Comisaría de Policía de Leblon, solicitó a la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) información sobre las normas y los requisitos establecidos para la realización de vuelos compartidos.
Por su parte, Bruno Menescal, titular del Clube São Conrado de Vuelo Libre, aseguró que las condiciones del viento eran adecuadas al momento del despegue. Mientras avanzan los peritajes y se intenta establecer con precisión qué ocurrió durante los últimos segundos del vuelo.
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