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La Casa Blanca desmintió una serie de versiones que circularon con fuerza este sábado en redes sociales sobre el estado de salud de Donald Trump, donde se afirmaba que el mandatario recibía atención en el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed.

Las especulaciones crecieron luego de un aviso oficial difundido a las 11:08 de la mañana, en el que se informó a la prensa acreditada que podía retirarse, ya que no estaban previstas nuevas actividades públicas del presidente durante la jornada.

El líder republicano suele trasladarse a Florida durante los fines de semana para jugar al golf y encabezar encuentros en su residencia de Mar-a-Lago, pero en esta ocasión permaneció en Washington en medio de la tensión con Irán. El estado físico del dirigente, de 79 años, se mantiene bajo observación desde el inicio de su segundo mandato, especialmente tras sus recientes apariciones con hinchazón en los pies y manos amoratadas.

En plataformas digitales tomó impulso la versión de que era atendido en el hospital militar de Bethesda, aunque no hubo registros de traslados desde la Casa Blanca ni ingresos al centro médico, donde los presidentes suelen realizarse controles.

Con el objetivo de poner fin a las versiones, Steven Cheung, responsable de comunicaciones presidenciales, difundió por la tarde un comunicado en el que negó una eventual internación.

“Nunca ha habido un presidente que haya trabajado más duro por el pueblo estadounidense que el presidente Trump. En este fin de semana de Pascua, ha estado trabajando sin parar en la Casa Blanca y el Despacho Oval. Dios lo bendiga”, precisó.

A la par, corresponsales acreditados también rechazaron esas versiones y señalaron que el efectivo militar ubicado en la entrada del Despacho Oval —presente cada vez que el presidente se encuentra allí— continuaba en su puesto.

El mandatario enfrenta horas decisivas respecto a la estrategia frente a Irán, con definiciones que podrían conocerse en breve. Durante la mañana del sábado volvió a plantear un ultimátum al gobierno iraní: alcanzar un acuerdo o permitir la apertura del estrecho de Ormuz, paso clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. El límite fijado se cumplirá el lunes.

En ese contexto, la administración evalúa distintas alternativas, entre ellas una posible ofensiva terrestre en la isla de Kharg y otros puntos estratégicos del estrecho, lo que podría intensificar la escalada. En la zona ya se despliegan unos 50.000 efectivos estadounidenses.

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