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El mercado energético internacional volvió a encender las alarmas con un fuerte repunte en las cotizaciones del crudo, que se posicionaron en la franja de los USD 80. La escalada responde de forma directa a la reanudación de las hostilidades militares entre Estados Unidos e Irán, sumado a la incertidumbre total en torno al bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.
El barril de Brent —crudo de referencia para Europa— registró un salto del 5,36%, alcanzando los USD 80,09. En sintonía, el petróleo West Texas Intermediate (WTI), valor de referencia para el mercado estadounidense, trepó un 5,27% para ubicarse en los US$ 75,18.
La inestabilidad en la vía navegable por donde circula la quinta parte del suministro petrolero global reavivó el temor al desabastecimiento. De sostenerse esta tendencia, el impacto en la inflación global será inevitable. Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimó que el precio promedio del crudo para este 2026 podría consolidarse entre un 20% y un 25% por encima de los valores registrados en 2025.
Para la región, la CEPAL advirtió que la suba de la energía añadiría entre 0,3 y 4,6 puntos porcentuales a la inflación anual de los países latinoamericanos durante 2026. En el escenario específico de Argentina, el impacto estimado fluctuaría entre los 0,9 y los 2,5 puntos.
Los antecedentes del conflicto
La volatilidad del crudo viene atada a un historial reciente de treguas rotas. Antes de la ofensiva conjunta desplegada por Estados Unidos e Israel contra Teherán el pasado 28 de febrero, el Brent promediaba los US$ 73. Si bien el mercado se había estabilizado en esos parámetros tras un posterior acuerdo de paz, los desencuentros de los últimos días sepultaron la tranquilidad.
El punto de quiebre definitivo se dio tras las afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien dio por finalizado el alto el fuego bajo la premisa de que el entendimiento “se ha terminado”. El mandatario explicitó esta postura primero en la cumbre de la OTAN la semana pasada y la ratificó luego en su red Truth Social, manifestando que “Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha terminado”, aunque aclarando que las vías de diálogo formal siguen abiertas.
Los cruces retóricos se tradujeron de inmediato en acciones bélicas en el terreno, con nuevos bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní. Como contraofensiva, el régimen de Teherán anunció el cierre absoluto del estrecho de Ormuz. Sin embargo, los reportes en torno al estado real de la navegación en la zona son cruzados.
Mientras las autoridades de Irán afirman haber bloqueado el paso, el Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) desmintió la medida y aseguró tener tropas posicionadas para garantizar la navegabilidad. “Irán no controla el estrecho, el tráfico está fluyendo“, sostuvieron desde el organismo militar de Washington. En la misma sintonía se expresó Trump en una entrevista televisiva con la cadena NBC: “El estrecho está abierto. Anoche los bombardeamos hasta el cansancio. Son personas muy, muy malvadas y enfermas”.
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