Your browser doesn’t support HTML5 audio
La ciudad de Erie, en Pensilvania, atraviesa una jornada de conmoción tras un tiroteo que dejó ocho personas muertas. El atacante, de 45 años, también falleció. Según la Policía, entre las víctimas había siete integrantes de una familia y una amiga de una de ellas. Seis de las personas asesinadas vivían en la vivienda donde se desarrolló parte del ataque.
La secuencia comenzó cerca de las 17 del viernes pasado, hora local, en la calle Perry al 700. De acuerdo con el testimonio de una persona y la información oficial, el hombre disparó contra dos mujeres en el exterior de una residencia y luego ingresó al domicilio, donde atacó a quienes estaban allí.
La Policía llegó a las 16:52, después de recibir una alerta del sistema de detección de disparos ShotSpotter. Al ingresar a la vivienda, los agentes encontraron a siete personas, incluido el agresor. Una de ellas todavía tenía signos vitales y murió poco después, durante el traslado al hospital.
Entre las víctimas había dos menores: un niño de cinco años y una bebé de un año y diez meses. También murió una mujer que cursaba un embarazo de ocho meses; las autoridades no precisaron cuál de las víctimas era. En el interior del inmueble fueron hallados otros dos hombres, de 19 y 21 años, y dos mujeres, de 24 y 44. Las dos mujeres baleadas en la calle tenían 37 y 51 años.
El jefe de Policía de Erie, Rick Lorah, calificó el episodio como una de las escenas más devastadoras que había enfrentado en sus más de 28 años de carrera. “Hubo una gran pérdida de vidas tanto dentro como fuera de esa residencia”, expresó, según declaraciones recogidas por Fox News.
Como los primeros agentes llegaron con información limitada, la Policía informó que utilizó granadas aturdidoras antes de ingresar a la casa. El atacante ya había muerto cuando entraron, por lo que no se produjo un enfrentamiento con los efectivos. Las autoridades indicaron que el arma utilizada fue un revólver calibre .44 registrado a nombre del sospechoso.
Las identidades de las víctimas y del atacante no habían sido difundidas. La alcaldesa Daria Devlin aseguró que la situación estaba bajo control y que no había peligro para los habitantes de Erie. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, ofreció asistencia estatal a la ciudad y expresó sus condolencias a los familiares y a la comunidad.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia

