Your browser doesn’t support HTML5 audio

El presidente Donald Trump afirmó que, al sumar las reservas de crudo de Venezuela a las de Estados Unidos, juntos tendrían más del 55 % del petróleo del mundo, una declaración que marcó la agenda política y energética tras la detención de Nicolás Maduro y la intervención estadounidense en el país.

Durante una reunión con ejecutivos del sector petrolero en la Casa Blanca, Trump sostuvo que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, una cantidad que, según el mandatario, fortalecerá la producción energética estadounidense y tendrá impacto en los mercados globales.

Trump aseguró que su administración ha llegado a un arreglo para la venta inmediata del crudo, con el objetivo de utilizar las ganancias “en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”. Además, instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, a ejecutar el plan de inmediato con transporte de los barriles hacia muelles de descarga en territorio estadounidense.

Trump también afirmó que su administración se lleva “extremadamente bien” con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, a quien identificó como un actor clave en el nuevo esquema de exportación petrolera.

Impacto en los mercados y consumo

Aunque la cifra de 30 a 50 millones de barriles puede parecer significativa, el consumo diario de petróleo en Estados Unidos supera los 20 millones de barriles, lo que indica que este volumen podría tener un efecto reducido en los precios finales de la gasolina para los consumidores. Analistas destacan que, si bien la entrada de crudo podría influir en el mercado global, no necesariamente se traducirá en reducciones sustanciales inmediatas para la población estadounidense.

Tras el anuncio, el precio del barril de petróleo estadounidense registró una caída de alrededor de 1 dólar, reflejando la volatilidad del mercado ante las noticias sobre el nuevo suministro de crudo.

Reacción de las petroleras y próximos pasos

En el encuentro con las grandes compañías energéticas, Trump instó a las empresas a invertir hasta 100 000 millones de dólares en la revitalización de la infraestructura petrolera venezolana, destacando que esos fondos provendrán del capital privado y no del gobierno federal. Chevron, entre otras, mostró disposición a aumentar su producción, aunque con cautela sobre las condiciones legales y económicas para operar en Venezuela.

No obstante, ejecutivos de otras grandes petroleras, como ExxonMobil, señalaron barreras importantes, calificando al país como “no invertible” sin reformas sustanciales, lo que pone de relieve los desafíos que enfrenta este plan energético.

Leé más notas de La Opinión Austral