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La cifra de personas fallecidas como consecuencia del ataque militar de Estados Unidos en Venezuela se elevó a 80 víctimas, entre civiles y efectivos de las fuerzas de seguridad, según informó este domingo The New York Times, citando a un alto funcionario del Gobierno venezolano bajo condición de anonimato.
El balance, aún preliminar, refleja un fuerte impacto humano de la ofensiva y podría incrementarse en las próximas horas, ya que continúan las tareas de verificación en las zonas afectadas y existen dificultades para acceder a algunos sectores alcanzados por los bombardeos.
De acuerdo con el reporte del diario neoyorquino, las autoridades venezolanas reconocen que el número definitivo de fallecidos todavía no fue cerrado. La magnitud real del ataque continúa siendo evaluada y no se descarta la aparición de nuevas víctimas a medida que se consolide la información desde el terreno.
Inicialmente, tras los ataques registrados durante la madrugada del sábado 3 de enero, se había informado un saldo de al menos 40 muertos, cifra que se duplicó en menos de dos días.
Hasta el momento, ni el Gobierno de Venezuela ni las autoridades de Estados Unidos confirmaron oficialmente el número total de fallecidos.
Según The New York Times, Estados Unidos desplegó más de 150 aeronaves militares con el objetivo de neutralizar las defensas venezolanas. La ofensiva aérea permitió el ingreso de helicópteros con tropas estadounidenses hasta Caracas, donde fue capturado Nicolás Maduro junto a su esposa, la diputada Cilia Flores.
Los bombardeos se concentraron en puntos estratégicos de la capital y su área metropolitana, con impactos reportados en Fuerte Tiuna, la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota) y el Cuartel de la Montaña. También se registraron ataques en instalaciones clave del estado Miranda y en el puerto de La Guaira.
Entre las víctimas fatales se encuentran tanto personal militar como población civil, según las fuentes citadas por el medio estadounidense.
Cambios políticos y reacciones desde Washington
Tras la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma la presidencia.
Desde Washington, el presidente Donald Trump calificó la operación como “brillante” y aseguró que no hubo bajas estadounidenses, aunque reconoció que algunos soldados resultaron heridos. En una entrevista telefónica con The Atlantic Magazine, lanzó una advertencia directa:
“Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio confirmó que se mantendrá la cuarentena militar sobre Venezuela y afirmó que, a diferencia de Maduro, con Delcy Rodríguez “se puede negociar”, aunque aclaró que cualquier avance será evaluado “por los hechos y no por los discursos”.
Rubio también descartó que la líder opositora María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, sea considerada para encabezar una transición inmediata.
Denuncias y preocupación internacional
El ministro de Defensa venezolano, Vladímir Padrino, acusó a las fuerzas estadounidenses de haber “asesinado a sangre fría” a miembros del equipo de seguridad presidencial, soldados y civiles, aunque no brindó cifras oficiales.
En paralelo, la organización Médicos Unidos de Venezuela informó que al menos 90 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a dos hospitales militares, donde reciben atención médica. Organismos humanitarios continúan monitoreando el impacto de la intervención sobre la población civil.
En el plano diplomático, España, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay emitieron un comunicado conjunto en el que rechazaron las “acciones militares ejecutadas unilateralmente” por Estados Unidos en Venezuela y reclamaron mayor transparencia sobre las consecuencias humanitarias de la operación.
Próximos pasos judiciales
Está previsto que Nicolás Maduro y Cilia Flores comparezcan este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, en Manhattan, donde enfrentarán cargos ante la justicia estadounidense.
Mientras tanto, el ataque de Estados Unidos a Venezuela continúa generando una fuerte escalada de tensión política y militar, con repercusiones regionales e internacionales, y un saldo de víctimas que aún podría seguir creciendo.
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