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La frontera entre la ciudad colombiana de Cúcuta y el estado venezolano de Táchira volvió a mostrar una postal ya habitual, pero cada vez más cargada de tensión: un intenso flujo de venezolanos cruzando el puente internacional Simón Bolívar para comprar alimentos, medicamentos y productos básicos que consiguen a menor precio y con mayor disponibilidad del lado colombiano.

Desde el lugar, el Grupo Crónica realizó una cobertura especial que retrató el pulso cotidiano de uno de los pasos fronterizos entre ambos países. La periodista Amalia Díaz Guiñazú, enviada especial, describió un escenario de tránsito constante, fuerte presencia militar y un clima de preocupación entre los ciudadanos venezolanos.

“Estamos acostumbrados a comprar acá porque es un poco más barato”, relatan algunos de los venezolanos que acceden a hablar brevemente. Sin embargo, la mayoría evita hacer declaraciones frente a cámara: niegan con la cabeza o piden no ser entrevistados. “No podemos hablar”, es la respuesta más repetida, en un contexto que muchos describen como “complicado”.

“Ganamos un dólar mensual, esa es la pensión”, contó un jubilado en diálogo con Crónica.

El puente Simón Bolívar concentra buena parte de ese movimiento. Se trata de uno de los enlaces terrestres entre Venezuela y Colombia con un tránsito comercial permanente. “Es una zona de tráfico bastante importante. Mucha gente de Venezuela viene a atenderse, a hacer las compras, todo lo que tiene carencias en su país lo viene a buscar acá”, explicó Díaz Guiñazú durante la transmisión.

Medicamentos que escasean o resultan inaccesibles en su país, alimentos y productos de primera necesidad son parte de la postal de las transacciones cotidianas, en un contexto donde el diferencial de precios sigue jugando a favor del lado colombiano.

La cobertura también dejó en evidencia un importante despliegue de seguridad. Del lado colombiano, efectivos del Ejército Nacional custodian la zona con fusiles, mientras que del
lado venezolano la Guardia Bolivariana mantiene un control férreo y poco permeable. Consultado de manera informal, uno de los soldados del retén confirmó que la seguridad fue
reforzada en la zona.

La presencia militar es constante y visible, en un intento por controlar el flujo y evitar incidentes en un punto sensible.  Entre quienes se animan a dejar un testimonio, el reclamo
es claro y se repite: falta trabajo y los salarios son muy bajos. “Es un país rico en todo”, comentó un hombre, en referencia a Venezuela, pero rápidamente vuelve sobre la realidad: “Trabajar y comprar en Colombia es más barato”.

El equipo de Crónica Rodolfo Bazán, Amalia Díaz Guiñazú y Matías Guardia con la bandera de Venezuela en Cúcuta, en la frontera Colombia – Venezuela

 

La escena se completa con periodistas locales y de otros medios internacionales siguiendo de cerca la situación. Incluso, según relataron a Crónica, hubo advertencias para no acercarse
demasiado al lado venezolano de la frontera, reflejo de un clima de cautela y preocupación.

EN ESTA NOTA Crónica TV venezuela

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