Este fin de semana, el norte del país fue declarado como zona roja y las autoridades sanitarias determinaron regresar al confinamiento total para frenar el avance de la cepa británica de coronavirus. “Medidas más rigurosas y el aumento progresivo de personas vacunadas nos llevan a pensar que tendremos mejores cifras ya en la segunda mitad de la primavera”, explicó el ministro de Salud italiano Roberto Speranza.
“El hecho nuevo son las variantes, la inglesa en particular que prevalece en nuestro país (…) y representa 54 por ciento de los casos”, confirmó a La República y agregó que “cada dosis de vacuna inyectada es un paso en la dirección hacia una salida de crisis”.
En las últimas semanas, los casos activos de COVID-19 volvieron a aumentar, la campaña de vacunación avanza lentamente, fenómeno que se proliferó con la suspensión de la aplicación de la vacuna de AstraZeneca luego de que se conocieran casos de trombosis en pacientes vacunados.
Funcionarios de la cartera sanitaria determinaron que las regiones en “donde el número semanal de contagios supere los 250 por 100.000 habitantes pasarán a ser consideradas rojas”. Las ciudades que se encuentran en esta situación son Lombardía, Milán, Lacio y Roma.
La nueva medida implica el cierre de escuelas, liceos y universidades, así como de bares, cafeterías y restaurantes.
Durante este sábado, Italia sumó 26 mil nuevos contagios a la lista de infectados. Desde el inicio de la pandemia murieron 106 mil personas y en las últimas 24 horas informaron 317 nuevos decesos.
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