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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) a raíz de un nuevo brote de ébola provocado por la variante Bundibugyo del virus, detectado en África y concentrado principalmente en la República Democrática del Congo y Uganda.
La decisión se adoptó luego de que se registraran ocho casos confirmados por laboratorio, cerca de 300 casos sospechosos y más de 80 muertes presuntas, en un contexto de expansión geográfica del virus que encendió las alertas de los organismos sanitarios internacionales.
Si bien aún no cumple con los criterios para que sea considerado una pandemia, las autoridades advierten que podría convertirse en “un brote mucho mayor” con un gran riesgo de propagación local y regional.
La medida tiene como objetivo acelerar la coordinación global, fortalecer la vigilancia epidemiológica y movilizar recursos médicos en las zonas afectadas, donde los sistemas de salud presentan serias limitaciones para contener la propagación del brote.
Decisión de la OMS y alcance de la emergencia
Según los reportes sanitarios, el brote fue detectado en la región de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo, limítrofe con Uganda.
La OMS explicó que la declaración de emergencia internacional se activa cuando un evento sanitario representa un riesgo para otros países y requiere una respuesta coordinada a nivel global. En este caso, el organismo advirtió sobre la velocidad de propagación del brote y la necesidad de evitar su expansión fuera de África Central.
La organización remarcó que el objetivo de la medida no es generar restricciones de viaje generalizadas, sino fortalecer la cooperación entre Estados, organismos regionales y agencias humanitarias para frenar el avance del virus.
Un virus de alta letalidad y sin vacuna específica
El ébola es una enfermedad viral grave que se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o superficies contaminadas. Presenta una alta tasa de mortalidad, que en algunos brotes puede alcanzar niveles críticos.
Uno de los principales desafíos en este nuevo episodio es la ausencia de una vacuna aprobada específica para esta variante, lo que limita las herramientas de prevención masiva y obliga a reforzar medidas de contención sanitaria básica.
La región de Ituri ha enfrentado múltiples episodios de ébola en las últimas décadas, lo que refleja la persistencia del virus y la vulnerabilidad estructural de los sistemas de salud locales.
De hecho, el brote más mortífero de ébola en la República Democrática del Congo se produjo entre 2018 y 2020, durante el cual murieron casi 2.300 personas.
Refuerzo de vigilancia y cooperación internacional
Tras la declaración de la OMS, se intensificaron las acciones de vigilancia epidemiológica en los países afectados y en las regiones fronterizas. Equipos técnicos internacionales trabajan junto a autoridades locales para mejorar el control de infecciones, rastreo de contactos y atención médica.
Asimismo, se busca garantizar el suministro de insumos médicos y fortalecer la capacitación del personal sanitario en terreno, con el objetivo de reducir la transmisión comunitaria.
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