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El mercado internacional de la lana muestra una leve mejoría en el inicio de junio. Tras una caída del 2,4% en la cotización del dólar australiano, la moneda se recuperó un 0,86% en la última semana, según detalla un informe difundido por el sector lanero al que accedió La Opinión Austral.
La evolución de las divisas apuntaló los valores del producto, con una suba más marcada en los micronajes gruesos (unidad de medida de la lana para comercializar). En ese segmento, la lana de 26 micrones acumuló un incremento del 38% desde el pasado primero de abril.
Sin embargo, el informe advierte que el análisis a largo plazo debe considerar el impacto inflacionario de los Estados Unidos. La pérdida de poder adquisitivo del dólar estadounidense relativiza las mejoras actuales.
El precio actual de la lana de 21 micrones en el mercado internacional se encuentra un 38% por debajo del máximo registrado en 2018 si se calcula en valores reales.
En la práctica, hoy se ubica apenas por encima de los registros de mediados de 2021. Para igualar el poder de compra alcanzado hace ocho años, el valor en dólares de la categoría de 21 micrones debería subir un 38% adicional, advierte el informe.
De este modo, la inflación externa condiciona el ingreso real de la actividad. La escasez de oferta global es el factor que sostiene la competencia por los lotes en los centros de comercialización.
La menor disponibilidad de lana desde 2020 a nivel internacional genera un marco favorable para sostener los valores.
Este escenario de precios externos coincide con el fuerte repunte del 57% en las exportaciones argentinas durante la zafra actual. El dinamismo de los embarques locales aprovecha la menor producción de otros países, aunque el retorno real queda supeditado a la evolución del poder de compra de las divisas.
El impacto en las ventas externas
Este escenario de precios externos coincide con el fuerte repunte del 57% en las exportaciones argentinas durante la zafra actual. El dinamismo de los embarques locales aprovecha la menor producción de otros países, aunque el retorno real queda supeditado a la evolución del poder de compra de las divisas.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación precisó días atrás que los embarques nacionales alcanzaron un valor total de USD 149,5 millones en el acumulado de julio a abril. Los envíos de lana limpia lideraron los ingresos con 62,8 millones de dólares, seguidos por la lana sucia con 45,9 millones y la lana peinada con 40,7 millones.
El análisis de los destinos comerciales consolida una fuerte reconfiguración internacional. China elevó su participación al 33% del valor total exportado, consolidándose como el principal comprador de la fibra local. En tanto, Alemania y Perú se posicionaron por detrás con un 17% y 6% de participación respectivamente.
El incremento del 57% en las exportaciones de lana durante la zafra 2025/2026 responde, principalmente, a la comercialización de remanentes que los productores mantenían acopiados en los establecimientos rurales debido a la desfavorable coyuntura cambiaria y de precios de los períodos anteriores.
Así lo explicó Enrique Jamieson, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS) recientemente a La Opinión Austral, aclaró que el repunte en los volúmenes despachados no obedece a un salto cuantitativo en la producción actual, sino a la liquidación de las existencias acumuladas.
“Al repuntar un poco los valores se empezó a mover, así que el año pasado fue un año donde se bajó un poco el stock de lana que había en los campos”, precisó.
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