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La alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudí y Rusia, definirá este domingo si anuncia un nuevo aumento en su oferta petrolera, en un intento por enviar una señal de calma a los mercados internacionales en medio de una de las crisis energéticas más graves de las últimas décadas.
La decisión será tomada durante una teleconferencia que reunirá a ministros de Energía y Petróleo de países clave como Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán, según informó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con sede en Viena.
En los últimos meses, estos ocho países habían comenzado a revertir los recortes voluntarios de producción aplicados desde 2023, con aumentos progresivos que totalizaron 2,9 millones de barriles diarios. Sin embargo, la situación actual pone en duda la posibilidad de sostener ese ritmo.
El conflicto en Oriente Medio, con Irán como protagonista, alteró profundamente el escenario. El bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial— y los ataques a instalaciones energéticas obligaron a reducir la producción y exportaciones en países como Arabia Saudí, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
En este contexto, aunque otros miembros como Rusia, Kazajistán, Argelia y Omán no enfrentan directamente estas restricciones, sus capacidades para aumentar rápidamente el bombeo son limitadas, según coinciden analistas del sector.
Por eso, la principal incógnita pasa por si la OPEP+ avanzará con un anuncio que, en la práctica, no podría concretarse de inmediato. La estrategia apuntaría más a enviar una señal política y económica a los mercados, mostrando disposición a incrementar la producción una vez que se normalice la situación.
En la antesala de la reunión, el presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo una conversación telefónica con el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en la que analizaron el impacto de la guerra en la extracción y transporte de hidrocarburos. Ambos coincidieron en la necesidad de sostener el trabajo conjunto dentro del esquema OPEP+ para estabilizar el mercado global.
La mayor crisis energética en décadas
La escalada bélica iniciada el 28 de febrero tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán desató una crisis energética sin precedentes recientes, impulsando los precios del petróleo a niveles superiores a los 100 dólares por barril.
El crudo Brent llegó a rozar los 120 dólares durante marzo, registrando un aumento del 63%, el mayor desde que se convirtió en referencia del mercado europeo en 1988. En paralelo, el petróleo intermedio de Texas (WTI) superó los 111 dólares.
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, advirtió que la situación actual equivale a “dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos”, en referencia a los shocks energéticos de 1973 y 1979. Según el organismo, se trata de una amenaza significativa para la economía global.
Datos de la consultora Kpler reflejan la magnitud del impacto: en marzo apenas 53 millones de barriles de petróleo lograron atravesar el estrecho de Ormuz, frente a los cerca de 440 millones registrados en febrero. La escasez actual supera los 300 millones de barriles y podría duplicarse en los próximos meses.
Además, los especialistas advierten que incluso si se restablece el tránsito en la zona, la recuperación de la producción no será inmediata y podría demorar varios meses en algunos países.
En este escenario de incertidumbre, la decisión que adopte la OPEP+ será clave para el rumbo del mercado energético global en las próximas semanas.
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