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La consagración del Paris Saint-Germain en la Champions League por segunda temporada consecutiva derivó en serios incidentes en las calles de París. Los festejos concluyeron con más de 130 detenidos, vehículos incendiados, daños en comercios y choques entre simpatizantes y efectivos de seguridad.

El equipo francés superó al Arsenal en la final disputada en Budapest. Tras igualar 1-1 en el tiempo reglamentario, se quedó con el título en la definición por penales, resultado que desató una multitudinaria celebración en la capital gala.

No obstante, los festejos se tornaron caóticos en distintos sectores de la ciudad, principalmente en las inmediaciones del Parque de los Príncipes y sobre los Campos Elíseos, donde se concentraron cerca de 20.000 aficionados.

Para contener los disturbios, la Policía recurrió al uso de gases lacrimógenos frente a grupos que causaron destrozos, encendieron bengalas, lanzaron fuegos artificiales y dañaron el mobiliario urbano. También se reportaron automóviles prendidos fuego y al menos dos comercios con importantes perjuicios.

La Prefectura de París informó que un agente sufrió heridas durante los desmanes. Además, una parte del periférico de la ciudad permaneció bloqueada de manera temporal por hinchas hasta que las fuerzas de seguridad lograron despejar la zona.

Ante la posibilidad de nuevos episodios de violencia, el Ministerio del Interior francés dispuso un amplio operativo preventivo con 22.000 policías y gendarmes en todo el país. De ese total, alrededor de 8.000 fueron asignados a París.

A pesar de los incidentes, las autoridades destacaron que la mayor parte de las celebraciones transcurrió con normalidad. Sin embargo, el balance final volvió a opacar una jornada histórica para el PSG, que reafirmó su dominio en Europa al conquistar su segunda Champions seguida.

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