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Un operativo preventivo en el norte santacruceño derivó en una actuación por presunto abigeato tras detectarse rastros sospechosos en un establecimiento ganadero cercano al cruce de las rutas Nacional 3 y Provincial 281. La denuncia de un trabajador rural permitió advertir daños en el alambrado y la faltante de animales, en un contexto donde el delito rural sigue siendo una preocupación constante para productores de la región.
La Superintendencia de Policía de Seguridad, a través de la Dirección General de Operaciones y el Departamento de Seguridad Rural, informó que el pasado 27 de enero personal de la Sección Operaciones Rurales Jaramillo llevó adelante tareas de prevención en una zona estratégica del corredor productivo del norte de Santa Cruz. El despliegue se realizó en inmediaciones del cruce de las rutas Nacional N° 3 y Provincial N° 281, un sector clave para la circulación entre estancias, parajes y localidades de la región.
Los controles se desarrollaron en dos franjas horarias. Durante la mañana, entre las 11:00 y las 12:00, se trabajó de manera conjunta con la Subcomisaría Fitz Roy, mientras que por la tarde, entre las 17:00 y las 18:20, la Sección Operaciones Rurales continuó con un despliegue propio. Según lo informado oficialmente, las tareas preventivas se llevaron a cabo con normalidad y sin novedades en cuanto a infracciones o hechos delictivos detectados durante los operativos viales y rurales.
Sin embargo, en el marco de esos recorridos y controles, surgió un dato que encendió la alerta. Un trabajador rural de un establecimiento ganadero de la zona dio aviso al personal policial sobre la presencia de rastros de motocicleta y manchas que serían presuntamente hemáticas en un sector del campo. La situación motivó una intervención inmediata, con inspección ocular en el lugar y la toma de declaración testimonial al denunciante.
De acuerdo a lo manifestado por el trabajador, el hecho habría tenido lugar entre la tarde y la noche del día anterior. Al llegar al establecimiento, los efectivos constataron que un tramo de alambrado presentaba daños, aunque ya había sido reparado por los responsables del campo al momento de la llegada de la comisión policial. Además, se verificó el faltante de dos animales ovinos, lo que representa un perjuicio económico estimado en 350 mil pesos, una cifra que, para la economía de escala de muchos productores, no resulta menor.
El presunto abigeato —delito que implica la sustracción y faena clandestina de ganado— continúa siendo uno de los principales dolores de cabeza en zonas rurales de la Patagonia. No solo por la pérdida económica directa, sino por el impacto que genera en la seguridad de los establecimientos, muchos de ellos alejados de los centros urbanos y con grandes extensiones de campo difíciles de vigilar de manera permanente. En ese escenario, el uso de motos para ingresar rápidamente, cortar alambrados y retirarse por sectores poco transitados es una modalidad que se repite y que obliga a reforzar la presencia policial.
Desde la fuerza indicaron que se dio continuidad a las actuaciones de rigor, en el marco de una causa que busca determinar con precisión las circunstancias del hecho y dar con los posibles responsables. Paralelamente, se resolvió intensificar la presencia policial en el ámbito rural, fortaleciendo controles, recorridas y acciones preventivas orientadas específicamente a combatir el abigeato.
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