El fútbol femenino brasileño se ve envuelto en un escándalo de proporciones luego de que la dirigencia del Santos decidiera volver a contratar al exentrenador Kleiton Lima, quien fuera acusado por 19 jugadoras de “acoso moral y sexual” durante su paso por el equipo en 2023. La decisión ha generado una ola de repudio y protestas por parte de las futbolistas de diferentes clubes, quienes se han tapado la boca en la previa de los partidos como muestra de rechazo.

Las acusaciones contra Lima datan de su última etapa en el Santos, en 2023. A través de diferentes denuncias y cartas, 19 jugadoras relataron diversos episodios de acoso moral y sexual por parte del entrenador, incluyendo tocamientos inapropiados, exhibicionismo y amenazas. Tras las denuncias, Lima fue apartado del cargo, pero la reciente decisión del Santos de reincorporarlo ha generado un fuerte revuelo en el mundo del fútbol femenino.

Como respuesta a la recontratación de Lima, las futbolistas de diversos clubes han decidido alzar la voz en señal de protesta. En la quinta fecha del Brasileirao femenino, jugadoras del Atlético Mineiro y América Mineiro se taparon la boca en la foto previa al partido. Similar acción llevaron a cabo las jugadoras del Corinthians, quienes repitieron la protesta durante el himno nacional antes de su encuentro contra el Santos, un video que se ha vuelto viral en las redes sociales.

Ante la ola de críticas y cuestionamientos, la coordinadora del departamento de fútbol femenino del Santos, Thais Picarte, ha defendido la decisión del club, señalando que “nada fue probado” contra Lima y que las denuncias en su contra son “argumentos extremadamente débiles”. Picarte además ha destacado la trayectoria de Lima como entrenador del equipo, considerándolo el “mayor técnico de la historia” del Santos femenino, con un palmarés que incluye dos Copas Libertadores, dos ligas y un título de Copa América con la selección brasileña.

La decisión del Santos de recontratar a Kleiton Lima, a pesar de las graves denuncias en su contra, ha generado un profundo malestar en el fútbol femenino brasileño. La protesta de las jugadoras pone de manifiesto el rechazo a este tipo de conductas y la necesidad de proteger a las deportistas de abusos y acosos. El escándalo deja una mancha en el deporte y resalta la importancia de seguir luchando por un entorno seguro y respetuoso para todas las futbolistas.

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