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En una nueva muestra del trabajo que demanda la atención sanitaria en las extensas zonas rurales de Santa Cruz, efectivos de la División Operaciones Rurales de Gobernador Gregores y profesionales del Hospital Distrital local realizaron un operativo conjunto para asistir a un trabajador de 65 años que presentaba diversas patologías en una estancia ubicada en cercanías del Lago Cardiel. Aunque los médicos recomendaron su traslado inmediato al hospital, el hombre decidió permanecer en el establecimiento y firmó el acta correspondiente dejando asentada su voluntad.

Según pudo saber La Opinión Austral, la comisión de servicio se concretó durante la jornada de este lunes hacia un establecimiento rural situado en inmediaciones del Lago Cardiel, sobre la Ruta Nacional Nº 40, uno de los corredores más importantes de la provincia. La intervención fue coordinada entre personal policial especializado en tareas rurales y el equipo médico del Hospital Distrital de Gobernador Gregores, que se trasladó hasta el lugar para evaluar el estado de salud del trabajador.

Las grandes distancias que caracterizan al territorio santacruceño convierten este tipo de operativos en una tarea habitual para las fuerzas de seguridad y los servicios sanitarios. En muchos establecimientos ganaderos, los trabajadores permanecen durante largos períodos alejados de los centros urbanos, por lo que cualquier complicación médica requiere una rápida coordinación logística para garantizar la asistencia.

Al arribar a la estancia, los profesionales de la salud realizaron una evaluación clínica del hombre, de 65 años, quien presentaba distintas patologías preexistentes que motivaron la intervención. Tras el examen, los médicos concluyeron que era necesario derivarlo al Hospital Distrital de Gobernador Gregores para efectuar estudios complementarios y brindar un seguimiento especializado que permitiera determinar con mayor precisión su cuadro clínico.

La recomendación médica apuntaba a que el paciente pudiera acceder a equipamiento y recursos diagnósticos que no se encuentran disponibles en el establecimiento rural, una situación frecuente en zonas alejadas donde la atención inicial debe realizarse en el propio lugar hasta definir la necesidad de una derivación.

Sin embargo, luego de recibir toda la información sobre su estado de salud y los riesgos que implicaba continuar en la estancia sin esos controles, el trabajador manifestó su decisión de permanecer en el establecimiento.

De acuerdo con el procedimiento establecido para estos casos, el hombre expresó de manera voluntaria su negativa a ser trasladado y dejó constancia formal de esa decisión mediante la firma del acta correspondiente, documento que acredita que fue debidamente informado por el personal sanitario antes de ejercer su derecho a rechazar la derivación.

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