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Lo que comenzó como un estallido repentino en pleno centro de la ciudad de Las Heras derivó en una persecución cinematográfica que culminó en el interior de un establecimiento educativo técnico, dejando al descubierto una vez más los desafíos que imponen las conductas delictivas protagonizadas por menores de edad en la región.
El reloj apenas marcaba las dos de la mañana de este domingo cuando la tranquilidad de la zona céntrica se quebró con el sonido de cristales rotos. El blanco del ataque fue “Resiliencia“, una tienda de indumentaria situada sobre la calle Ministro Calderón. Al escuchar el impacto, la propietaria del local salió de inmediato a verificar la situación y se topó con una escena desoladora: un piedrazo había destruido por completo uno de los cristales laterales del acceso principal, afectando la fachada del comercio.
Los primeros minutos posteriores al hecho estuvieron marcados por la labor pericial. Personal de la División Comisaría Primera y peritos de la División Gabinete Criminalístico acudieron rápidamente al lugar para relevar rastros y levantar pruebas. En esa inspección ocular inicial, los uniformados advirtieron no sólo los daños materiales en el ventanal, sino también la presencia de llamativas manchas rojizas sobre la pared, un detalle que pasó a integrar las pistas analizadas por los investigadores.
Mientras las pericias continuaban, los allegados a la damnificada procedieron a revisar los registros de las cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones. El monitoreo no dejó lugar a dudas y permitió reconstruir la secuencia de la huida, individualizando con claridad la dirección que habían tomado los sospechosos tras consumar el ataque contra el comercio.
Con el dato fresco sobre la ruta de escape, se activó de manera inmediata el alerta general para las móviles en recorrida. Los reportes indicaban que los presuntos autores se habían adentrado en las amplias instalaciones de la emblemática Escuela Industrial, un predio que por su extensión nocturna ofrecía múltiples escondites. Ante esta situación, se montó un riguroso operativo cerrojo articulado de manera conjunta entre efectivos de las Comisarías Primera y Segunda de la localidad.
El ingreso al predio escolar se concretó por el portón de la calle Antiguos Pobladores. Allí, los uniformados diagramaron un rastrillaje táctico avanzando en binomios por los distintos sectores del complejo, focalizándose especialmente en la zona de talleres. Según pudo saber La Opinión Austral, la pericia dio sus frutos cuando, al inspeccionar uno de los galpones, los policías localizaron agazapados a dos adolescentes de 14 y 15 años. Al verse descubiertos, los menores intentaron una última e infructuosa maniobra de fuga corriendo hacia las salidas, pero fueron rápidamente reducidos, contenidos y aprehendidos por el personal actuante.
Una vez neutralizada la situación, las actuaciones de rigor recayeron en la órbita del Juzgado de Instrucción N° 1 de Las Heras. Desde la Secretaría Penal de turno se evaluó la condición de los implicados y, tratándose de menores de edad, se dictaminó que ambos fueran entregados formalmente a sus respectivos progenitores y tutores legales, previo cumplimiento de los trámites de fijación de domicilio en el marco de la causa penal abierta por el delito de daños materiales.
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